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PRIMER LIBRO DE CRÓNICA TEATRAL.

A la moda, lustroso, elegante, pulcro y sin melenas, con un sombrero de copa y una sonrisa en los labios. Así lo ridiculiza Francisco Moreno en “Cuba y su gente: apuntes para la historia”. Pero después del Regañón, es el primero que publica un libro de crónica teatral.
Rafael Pérez Cabello firma Zerep levantó el nive
l de la crítica con su trabajo en La Lucha y luego en El Fígaro. No pudo escoger peor momento para publicar “En escena: crónicas y retazos literarios”. Aparece en 1898, editado por la imprenta de El Fígaro, en medio de la guerra y en momento de producción e interpretación inadecuada.

Aparte de las dedicadas a las figuras o espectáculos a los que asiste –algunos extranjeros como el de María Tubau o Luigi Roncoroni– intercala notas históricas sobre los teatros habaneros (Tacón, Payret, Alhambra, Lara, salón López, el Albisu) y muchos fotograbados de figuras de la época – de Enrique José Varona a Ignacio Cervantes– pero la mayor parte de las veces se concentra en aspectos generales.

Con motivo de la representación del Tenorio el día de los Difuntos, se queja de la «anomalía» que una obra inmoral sea escogida para un día de luto. Cuando escribe sobre El estigma, de Echegaray, dice que fue en blanco, como se debe ir al teatro, sin haber leído antes el texto. .
Opina sobre el bufo:
“Bajo el nombre de género bufo cubano quieren fundar un teatro que á la vez que reflejo de nuestros usos y costumbres sea amable sátira de nuestras debilidades y nuestros vicios. Un teatro como se ve didáctico docente que sirva de enseñanza. La intención no es mala, no señor, pero los intencionados no pueden ser peores. Todas las obras que se han dirigido á la realización de tal empeño son verdaderos adefesios. Sin idioma, sin gracia ni intención no reflejan costumbres del país ni pueden figurar entre las bufas. Pertenecen á un género nuevo que pudiera llamarse género choteo. Y este sí no cabe en el arte.”

Pero independiente a estos criterios, nos dejó un libro lleno de información detallada de los Teatros de La Habana del siglo XIX. Sus fechas de inauguración, ubicación, número de butacas y un sinnúmero de datos interesantes y necesarios para comprender la actividad cultural de nuestra ciudad. Solo por eso ya podemos considerar de gran valor su obra. La imagen muestra copias de páginas del libro.

Firmaba Zerep, que no es más que Pérez al revés… No hay nada nuevo…

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