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Pasando por un Proyecto de Hotel, Centro Turístico y Cabaret “Nocturnal”..

La heladería Coppelia cumplió, el pasado 4 de junio, 46 años de construida. Lo curioso es que este establecimiento monumental, enclavado en lo que sigue siendo el corazón de La Habana moderna, no se inauguró nunca de manera oficial. Un día abrió sus áreas al público y la gente entró para saborear los 26 sabores de helados que ofertaba entonces y que, con el tiempo, llegaron a ser 54. Fue en esa época el centro de encuentro y reunión por excelencia, y en buena medida lo sigue siendo.

Los jóvenes de entonces, antes de ir a cualquier lugar, iban primero a Coppelia, o terminaban la noche en sus predios. A la oferta de los helados se unía la de sueros y batidos, y los precios eran escandalosamente bajos, más si se comparan con la calidad del producto, sencillamente insuperable. Un helado Coppelia era un helado Coppelia, y punto.

En esa manzana comprendida entre las calles 23 y 21, L y K, donde se construyó la heladería, estuvo el hospital “Reina Mercedes”. Se llamó así por la esposa del rey Alfonso XII, de España, bisabuelo del actual rey Juan Carlos. Mercedes murió poco después de su matrimonio, y el hospital pasó a ser entonces “Nuestra Señora de las Mercedes”, pero los habaneros terminaron llamándolo “Mercedes” a secas. Así somos. Funcionó hasta 1954.

Sus terrenos, que en 1886 costaron 7 000 pesos, se vendieron entonces en casi 300 000. Una compañía constructora se empeñó en edificar allí un hotel de 500 habitaciones. El triunfo de la Revolución tronchó el proyecto, y en el espacio del demolido hospital Mercedes se construyó un centro turístico con lagos y montañas artificiales, escenario flotante, bar, cafetería y restaurante para 500 comensales. Por razones que desconozco, ese centro turístico no progresó y dio paso a un cabaret que llevó el nombre de Nocturnal. Esta fue la época de las tertulias del Café El Gato Tuerto, el programa Nocturno y el ya citado cabaret Nocturnal (frente al cine Radiocentro hoy cine-teatro Yara), donde se reprodujo la Sierra Maestra. En este cabaret actuaba, ya convertido en hombre espectáculo, Bobby Carcassés con la Banda Gigante de Obdulio Morales.

Llegó así el año de 1966. Se dice que de un congreso celebrado en el hotel Habana Libre surgió la iniciativa de convertir la zona recreativa en cuestión en un espacio más silencioso y familiar. Y fue así que alguien precisó la idea de la heladería. El proyecto fue llevado a cabo por el arquitecto Mario Girona.

Y la “Catedral” del helado sigue allí…

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