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Louis Chevrolet, quien inventó y dio su nombre a esta marca, corría aquí.

El espléndido hipódromo “Oriental Park”, en Marianao, que fue en su tiempo orgullo de Cuba y América, se inauguró el 14 de enero de 1915. No fue la primera instalación de su tipo que hubo en La Habana. Hubo otro que se construyó, ya en la República, en lo que sería después el reparto La Sierra y su límite con el reparto Almendares. Se le denominó Hipódromo “Almendares” y auspiciaba competencias de galope y de trote, eliminadas después del ambiente hípico cubano. Sus premios bajos, los caballos escasos y de mala calidad, y la pobre presentación del espectáculo, lo llevaron a la ruina.

El Hipódromo “Oriental Park” de Marianao, La Habana, era un centro de carreras de caballos pura sangre operado durante los meses de invierno por el Club de La Habana” American Jockey de Cuba”. En su apogeo, los propietarios estadounidenses llevaban sus caballos de raza a este hipódromo durante los meses de invierno, y famosos jockeys como Laverne Fator montó allí en 1918, al igual que Alfred Robertson en la década de 1920 y el de origen cubano Gómez Avelino.

Se convirtió en un lugar de moda y era frecuentado por muchos personajes cubanos y extranjeros, fundamentalmente norteamericanos que visitaban Cuba. La tenista francesa Suzanne Lenglen, el prominente hotelero John McEntee Bowman, propietario de “Westchester Country Club” en Rye, Nueva York y presidente de “Bowman-Biltmore Hotels” Corp., que contaba con el Hotel “Sevilla-Biltmore” en La Habana como parte de sus propiedades y que posteriormente se desempeñó como presidente de la Habana “American Jockey club”, al igual que Harry D. (“Curly”) Brown, propietario de Arlington Park en Chicago, entre otros. Meyer Lansky, en 1937, obtuvo el control del hipódromo y casino.

Pero no solo se hizo famoso internacionalmente por las carrearas de caballos. Ya en abril de 1915, se celebra allí la pelea de boxeo, por el título mundial, entre Jack Johnson y Jess Willard. Willard “la gran esperanza blanca”, era el boxeador de raza blanca con más posibilidades de derrotar al entonces campeón mundial, el afroamericano Jack Johnson. Se impuso a Johnson por KO en el asalto 26. Se dijo que Johnson se había dejado ganar.

También el Oriental Park acogió carreras de automóviles. En el período de 1916 a 1928 se celebraron grandes temporadas de carreras de autos en el Hipódromo Oriental Park.
Louis Chevrolet, quien inventó y dio su nombre a esta marca, también corrió en La Habana. Vino a La Habana en varias oportunidades a correr (entre 1920 y 1928) en el hipódromo Oriental Park, que entonces lucía sus mejores galas. Más que carreras, en el Oriental Park hacía exhibiciones. Los pilotos norteamericanos hacían tronar sus motores y daban vueltas a toda máquina alrededor del improvisado circuito en óvalo, sobre pista de tierra.
Todo esto atraía a un público multitudinario.

En el hipódromo de Calder en Miami Gardens, Florida hay una pared en su Salón de la Fama dedicada a los corredores famosos cubanos que compitieron en el Parque Oriental.

NOTA:
Ya que aludimos al Oriental Park, vale recordar que, aunque no está documentado, que en Cuba el deporte hípico se inició en la ciudad matancera de Colón. Corrían los tiempos de la Colonia y el ejército español mantenía una escuela de equitación en dicha localidad. Los oficiales allí destacados, quizá para matar el aburrimiento, trazaron una pista y empezaron las competencias. Poco después se despertaba en Camagüey extraordinario interés por las carreras de caballos. Un camino recto sirvió de pista y se construyeron unos cuantos palcos que eran ocupados por militares españoles, sus familiares y algunos cubanos invitados. Fue entonces que, por primera vez, se efectuaron apuestas entre los espectadores. Apostadores como tales, en realidad, no había, pero la gente se lanzaba de un palco a otro bolsitas que contenían, en onzas de oro, la cantidad estipulada en cada postura

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