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En su planta alta hubo dos teatros…

Conocemos la “Manzana de Gómez” a la manzana frente al Parque Central, limitada por las calles Neptuno, San Rafael, Zulueta y Monserrate. Pero no siempre fue así.

Los inicios de la edificación datan de 1890, cuando de acuerdo con lo proyectado por el arquitecto Pedro Tomé y Veracruisse, Julián de Zulueta y Amondo, marqués de Álava ,realizó el primer piso con un gran sótano, que aprovechaba parte de los fosos de la Muralla, y con sólidos cimientos, capaces de soportar pesos mayores. Quedó inconcluso y por eso, durante muchos años, se habló en La Habana de las “ruinas de Zulueta”. Aún sin terminar, la obra fue vendida a Andrés Gómez Mena, quien culminó la primera planta y erigió en los altos dos teatros.

En 1909 comienza la construcción de dos teatros en los altos de los comercios: “El Politeama Pequeño” y el “Politeama Grande” inaugurados en entre 1909 y 1910. En el Grande ocurre la primera presentación de Mª Teresa Vera con solo 15 años… pero no se extrañen pues la Orquesta de este Teatro era dirigida por un joven músico de 16 años: Eliseo Grenet !!

La primera de las tiendas que se abre sobre San Rafael, era una peletería, “La Exposición” luego otra peletería “El Lazo de Oro”, hacia Zulueta y junto a ésta, otra tienda, “El Escándalo”. Se considera que este establecimiento es en La Habana el precursor de las tiendas por departamento. En los altos del edificio se hacía teatro, se escuchaban zarzuelas e incluso se proyectaba cine., mientras en la planta baja continuaba el éxito de las ventas y era increíble la variedad de ofertas y artículos disponibles… Nacía el primer “cuban mall”.

Entre 1916 y 1918, Gómez Mena amplió el edificio con cuatro pisos adicionales sobre la planta baja original y se le instalaron 8 ascensores, 2 por cada calle. Cómodos pasajes interiores que lo cruzan en diagonal, portal en todo su perímetro y columnatas, inspiradas en las arcadas del Palacio del Segundo Cabo..

Cada piso, fragmentado en 560 cubículos, se dedicaron a oficinas, aunque también funcionaron las academias comerciales “Pittman”, en el segundo piso, y ”Gregg”, en el quinto. En uno de esos cubículos radicó la “Institución Iberoamericana de Cultura”, que presidió don Fernando Ortiz, y no pocas legaciones y consulados tuvieron en estos sus oficinas. Allí tenían sus bufetes muchos abogados y también la revista “Show”, imprescindible para conocer el mundo de la farándula cubana…

Aún ahora, en el suelo de granito de sus portales está, como recién hecho, el “logotipo” MG, de la manzana de Gómez… ¿o será el de los Gómez Mena?..

Nota:
Curiosamente, dos miembros de esta familia sufrieron sendos atentados en este edificio. El 11 de enero de 1917, Andrés Gómez Mena, cayó abatido a balazos cuando el relojero catalán Fernando Reugart lo asesinó por un asunto de faldas. Treinta y cuatro años después, el 29 de enero de 1951 su hijo José, fue víctima de un atentado cuando accedía a la Manzana por la puerta de la calle Zulueta. Milagrosamente salvó la vida, aunque recibió heridas en el rostro y en una pierna.

1940

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