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Ernest Hemingway, asiduo de este bar de La Habana, es quien sugiere a Joe Rusell el nombre para el “Sloppy Joe” de Cayo Hueso, en 1933.

En las primeras décadas del siglo XX entre los bares habaneros ya se destaba el “Floridita”, pero el “Sloppy Joe’s”, ubicado en la céntrica esquina de las calles Zulueta y Ánimas, era el de mayores ventas.

Su fundador fue José Abeal, un gallego que llegó a Cuba en el año 1904 para comenzar como camarero en un restaurante de Galiano esquina a Zanja. A los tres años se fue a correr mejor suerte en Nueva Orleans. Allí trabajó por seis años hasta que se trasladó a Miami para ganarse la vida como cantinero y regresó a la capital cubana en 1918. Gracias a su vasta experiencia en el giro, no demoró en conseguir empleo. Lo contrataron como dependiente en un café llamado “El Cucharón Grasiento”, donde ahorró dinero suficiente para comprar un viejo bodegón en la calle Ánimas, a una cuadra del Parque Central y a pocos pasos del Hotel Plaza.

En 1919 los puritanos declararon la Ley Seca en Estados Unidos y como en los casos de todas las prohibiciones, siempre se encuentra la manera de burlarla… y La Habana estaba bien cerca. Unos turistas que conocían a Abeal de cuando vivía en Miami, lo visitaron en su bodegón, un tanto destartalado y bastante sucio, y le sugirieron que convirtiera el lugar en un bar para viajeros norteamericanos, puesto que Abeal hablaba correctamente el inglés. Cambió su nombre por el de “Joe”, y le agregó la palabra “sloppy”, por el aspecto del lugar. Con los años llegaría a convertirse en uno de los más famosos bares de Cuba, muy frecuentado por cuanto turista norteamericano pusiera sus pies en la capital cubana.

Entre sus más ilustres visitantes estuvieron Frank Sinatra, Clark Gable, Spencer Tracy, Don Ameche, Alice Faye , Tyrone Powers, César Romero, John Wayne, John Barrymore, etc., etc…
Uno de su clientes habituales, Ernest Hemingway, es quien sugiere a Joe Rusell el nombre de este bar para su “Sloppy Joe” de Cayo Hueso, en 1933.

Fabio Delgado, un barman cubano del Sloppy, creó la friolera de 33 cocteles, uno especialmente dedicado al astro Errol Flynn. Entre los platos fuertes de su oferta gastronómica destacaba la “Ropa Vieja” y el fabuloso sándwich cubano.

La mítica y famosa barra de caoba negra del Sloppy Joe’s, la más larga de toda Cuba, desapareció misteriosamente a fines de los años 60. Ahora, en proceso de restauración de tan famoso lugar, se recuperó milagrosamente y a partir de ella se reproducirá de nuevo…

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