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Con Rafael Blanco y Conrado Massaguer “modernizan” las artes gráficas en Cuba.

Jaime Valls Díaz. Destacado pintor, escultor, ilustrador de libros y caricaturista. Nació en Tarragona, España, el 23 de febrero de 1883. Cursó estudios de Escultura en Barcelona, tras lo cual pasó a recibir clases en los talleres Gassó, en esa misma ciudad, bajo la tutela del reconocido pintor Apeles Mestre.

Viaja a Cuba a los 18 años con sus padres y hermanas e inicia una brillante carrera de artista gráfico como ilustrador de libros de texto.

Se dió a conocer en el Concurso de Carteles, celebrado en el año 1903, donde obtuvo el primer premio. Los primeros dibujos de Valls se publicaron en la Revista El Fígaro, quien más tarde ilustró libros de texto dedicados a las Escuelas Públicas.

Se menciona como su primera obra realizada en Cuba (1904) el escudo de los productos de jabonería y perfumería de Crusellas para la exposición de Sant Louis, EE.UU. Si bien en un principio sus oficios como dibujante son concertados por diversas agencias anunciadoras, ya en 1908 crea su propio buró “Propagandas Artísticas Valls”, que después cambiará el nombre por “Estudios Valls”, entidad comercial que convierte en centro de reunión de la juventud artística y literaria de entonces.

Desde las páginas del periódico “Cuba”, un cronista lo señala: “No hay una sola revista ni un solo diario capitalino en que no figuren dibujos del popular artista, sobre todo, los que él titula ‘dibujos industriales’, que son los que ilustran anuncios”.

Al día de las corrientes estéticas que se debatían en Europa, renovará y vivificará las artes gráficas cubanas, que vivían un atraso de cincuenta años. Con Rafael Blanco y Conrado Walter Massaguer, forma la trilogía que se encargará de desbrozar a la caricatura de “landaluzismos” coloniales que persistían en los dibujos de Ricardo de la Torriente y sus colaboradores de La Política Cómica.

Su trabajo como cartelista es premiado en el Concurso de la Sociedad de Fomento del Teatro (1910) y en la Exposición Nacional Agricultura, Industria, Artes y Labores de la Mujer (1911).
Aunque fue Conrado Walter Massaguer el primer cartelista cubano, Valls pronto lo supera en intención y grafismo: llega a dominar la técnica al punto que, solo los más recientes cartelistas cubanos lo han superado con procedimientos y concepciones más acordes con la época. Como caricaturista político no logró más que renovar su grafismo, aunque creó a Liborito, contraparte lampiña del barbado e ingenuo Liborio de Ricardo de la Torriente.

En la caricatura personal brilla a veces a la altura de Blanco y Massaguer, aunque sin la acritud del primero ni el enfoque psicológico del segundo. Con rasgos definidos, precisos, fijó con facilidad el espíritu de los personajes que caricaturizó.

Valls ilustra cuentos y crónicas con un estilo cercano al art nouveau, en tanto que capta tipos y escenas populares con una línea sensual y rítmica, esto se advierte en dibujos exhibidos con gran éxito en la Asociación de la Prensa de Cuba en el año 1930.

En 1930 hace su primera exposición personal. Exposición de dibujos de tipos populares y costumbres afrocubanas, en los Salones de la Asociación de la Prensa, La Habana. Además participó en muestras colectivas como: Salón de Bellas Artes. Asociación de Pintores y Escultores, 1927 y La Vanguardia. Surgimiento del Arte Moderno en Cuba en el Museo Nacional de Bellas Artes. Su principal colección se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Enfermo, se alejó de la vida pública, hasta su fallecimiento en La Habana, el 31 de octubre de 1955.

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