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¿Quién no los recuerda como parte del paisaje?

No es posible escribir publicaciones sobre Cuba sin mencionar a los ingenios. Esta maquinaria, inventada para moler la caña y obtener el azúcar, es parte inseparable de un conjunto de sucesos y hechos pasados que componen los antecedentes de un período vivido por los habitantes de lo que sería la futura nación cubana.
En Cuba la caña de azúcar fue introducida durante el mando de su primer gobernador, Diego Velázquez (1511-1524). A partir de esa fecha se cultivó en la isla, pero sin que se construyese ningún ingenio hasta el último quinquenio del siglo XVI.

El cultivo de la caña y la producción de azúcar se convirtió en la principal fuente de riqueza para Cuba y el empleo de mano de obra esclava sería esencial en la siembra, limpia y cosecha para la obtención del azúcar en los ingenios azucareros.

Los ingenios cubanos técnicamente derivaban de las fábricas españolas y copiaban el sistema productivo de la remolacha. Los ingenios eran empresas simples en su estructura social. El origen tribal de los negros provenientes de África se tenía en cuenta para estructurar su convivencia en los ingenios. No se integraran las dotaciones esclavas por negros de las mismas tribus. En los ingenios convergían las más variadas formas culturales, creencias y manifestaciones de la vida de los pueblos africanos. Lucumíes, carabalíes, congos, minas, bibíes, gangaes y otros fueron las principales agrupaciones de esclavos originarios de diferentes regiones de África.

Ya a finales del siglo XVI se iniciaba en Cuba la elaboración aunque de forma rudimentaria de la caña de azúcar, teniendo su mayor extensión entre 1778 y 1782, posterior a la toma de La Habana por los ingleses y un grupo de medidas tomadas por el Rey Carlos III, lo que favoreció el comercio y la importación de mano de obra esclava.

En 1760 España ya había creado una línea de comercio, haciéndose con el monopolio de la producción de azúcar. A cambio había industrializado dicha producción con la construcción de grandes centrales azucareras. Entorno al año 1880 el azúcar era el negocio más floreciente de la isla.

Durante el comienzo del siglo XIX se importaron los primeros trapiches horizontales de hierro y se introducen los llamados “trenes franceses”. En la década de 1840 se inicia en Cuba la Revolución Técnica en la producción azucarera, manifestándose en la aplicación de procesos físicos y químicos en la actividad industrial.
La industria azucarera intensificó su desarrollo a lo largo del segundo cuarto del siglo XIX y fue en ascenso hasta el comienzo de la Guerra Grande. La producción insular tuvo, a finales del siglo, un resultado económico por debajo de los niveles de años anteriores, como resultado de la devastación que acompañó a la Guerra de Independencia, la que rebajó un 75% el monto de la zafra. La mitad de los centrales activos necesitaban serias reparaciones. La otra parte quedó fuera de servicio.

En 1902 comienza la penetración del capital inversionista norteamericano en la industria azucarera, que fue, ese año de $25 millones y que alcanzó en 1927 los $800 millones. Durante esta época fueron construidos 75 centrales de gran capacidad, fundamentalmente en la zona de Camagüey y Oriente.

Sin duda la I Guerra Mundial favoreció la producción de azúcar por el aumento de los precios. Pero el éxito económico fue relativamente corto. Los precios del azúcar, que en 1920 alcanzaron la cifra de 22 centavos por libra, descendieron drásticamente, dando lugar a que las cotizaciones a finales del propio año 20 estuvieran por debajo de los 4 centavos por libra. De las “vacas gordas” a las “vacas flacas”…

A medidados del siglo XX llegó a haber hasta 160 ingenios, de los cuales 121 eran de capital cubano, algunos de ellos aún están en producción.

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