ImagenLa Fuente de la India fue la primera imagen captada por un fotógrafo en la ciudad.

Esta fuente fue colocada originalmente, en 1837, en la Puerta este del antiguo Campo de Marte en sustitución a la de Carlos III. Cuatro años después fue situada donde en estos momentos se encuentra, pero en 1863 resultó trasladada al Parque Central, identificado entonces con el nombre de Isabel II. En 1875 el monumento fue ubicado nuevamente donde se aprecia en la actualidad pero la cara de la estatua se situó en dirección hacia el oeste. En 1928 al inaugurarse el Parque de la Fraternidad, la Fuente de la India fue dejada en ese sitio, aunque le cambiaron su orientación, ya que ahora mira en dirección norte.

Fue diseñada por el arquitecto italiano Giuseppe Gaggini bajo el mandato del Conde de Villanueva, don Claudio Martínez de Pinillos. Construida con mármol blanco de Carrara y tiene una altura de tres metros. Este escultor es también autor de la Fuente de los Leones en la Plaza San Francisco de La Habana.

La Fuente de la India o de la Noble Habana, es una representación donde figura la imagen de la mítica india “Habana”, esposa del cacique “Habaguanex”, regente de la zona antes de la llegada de Colón y de la cual se cree que toma el nombre la capital de Cuba.

Está inspirada en una leyenda de una bella aborigen que recibió en el siglo XVI a los navegantes españoles que realizaban el bojeo a Cuba, en 1509. Según los cronistas de la época, al llegar los españoles al actual puerto de La Habana una india sentada sobre una colosal roca los observaba en silencio y luego se acercó a ellos con cautela. Con un gesto circular de sus manos la india hizo referencia a la espaciosa bahía y al monte virgen y pronunció la palabra “habana”. Uno de los marinos trazó enseguida un boceto de la nativa sentada sobre la roca y la llamó “La Habana”.

La estatua guarda en su mano derecha el escudo de la ciudad con una llave que representa la posición estratégica de La Habana y las tres torres que simbolizan las primeras fortalezas existentes en la capital cubana. En su mano izquierda sostiene una cornucopia con frutas criollas coronadas por una piña. La estatua está rodeada por cuatro delfines de cuyas bocas solían emanar chorros de agua. Una gran concha rodea el pedestal y encima de éste, sobre una roca artificial, yace sentada la preciosa estatua. Corona su cabeza un turbante de plumas y lleva al hombro izquierdo un carcaj lleno de flechas.

Algunos historiadores afirman que La Fuente de la India fue la primera imagen captada por un fotógrafo en ciudad, se cree que tal “hazaña” fue realizada por el fotógrafo daguerrotipista italiano Antonio Rezzonico en la cuarta década del siglo XIX.

Lo que si no queda dudas es, que en 1841, Antonio Rezzonico llegó a La Habana para introducir la moda neoyorquina de las miniaturas al daguerrotipo, pero se encontró que ya lo habían hecho en La Habana unas semanas antes. Por si esto fuera poco, las calles donde instaló su galería, primero en la calle de Vives y después en Muralla, no tenían el mismo atractivo que la otra galería, ubicada en Obispo, la arteria más céntrica y elegante de la ciudad y donde acudía la aristocracia habanera.

Rezzonico no se desanimó y pensó en la posibilidad de reproducir la naturaleza y la arquitectura cubana, pues sabía que una de las tres cámaras que trajo era idónea para poder hacer esos daguerrotipos. Y decidió tomar una foto, pero su plan era complicado porque las placas de daguerrotipo había que prepararlas momentos antes de exponerlas y revelarlas inmediatamente después. No obstante pensó que si preparaba la placa y recorría rápidamente las trescientas varas que separaban su vivienda de la calle Muralla hasta la Fuente de la Noble Habana, símbolo de la ciudad, podría lograr la imagen.

Rezzonico recogió la cámara, el trípode y la placa que acaba de sensibilizar en un improvisado laboratorio armado en su domicilio, y se fue por la calle de la Muralla, atravesó la puerta del mismo nombre en la cortina de piedras que rodeaba la vieja ciudad, y entró al paseo del Campo de Marte, en el trono de la hermosa fuente. Allí, tolerando la curiosidad de los que paseaban por los alrededores, colocó la cámara sobre el trípode, se sumergió debajo del paño oscuro, enfocó la imagen y expuso con nerviosa paciencia los largos minutos necesarios para impresionar la placa. Inmediatamente regresó con mayor prisa al laboratorio y la reveló con un resultado asombroso.

Si esta fue o no la primera foto tomada en Cuba no podemos afirmarlo..

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