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En 1902 La Habana tiene su primera sala especialmente construida para cine: el “Florodora”.

Al inicio de 1897 Cuba presentaba un desolador panorama para gran parte del pueblo cubano, ya que en Diciembre del año anterior había terminado la Invasión de Oriente a Occidente, pero la capital cubana también mostraba otra cara.

Los magnates del azúcar y el ganado vacuno, los grandes comerciantes habaneros de productos comerciales, víveres y bebidas, se permitían el lujo de invitar a figuras relevantes de las artes y las ciencias a exponer públicamente sus últimos inventos. El telégrafo, la fotografía, la refrigeración, el teléfono, el kinetoscopio de Edison, llegaron tempranamente a nuestro país, antes que a otros de Hispanoamérica.

De esta forma también llegó muy rápidamente a Cuba, uno de los inventos más importantes que cerraría ese glorioso siglo XIX: el Cinematógrafo de los hermanos Lumiere. Solamente un año y 15 días habían pasado de la fecha en que Louis y Augusto Lumiere, presentaron por primera vez el cinematógrafo en proyección pública en el Grand Café de París, cuando el representante de la casa Lumiere, Gabriel Veyre, designado para dar a conocer el invento en América, llega a Cuba el 15 de enero de 1897.

Veyré llegó a La Habana, alquiló un local en Prado 126 entre los Bomberos del Comercio y el Teatro Tacón, adquirió unas cuantas docenas de sillas, realizó las obras pertinentes para lograr cierta oscuridad en la sala, y el día 23 dio una muestra de su espectáculo a las autoridades y a la prensa. El domingo 24 de enero de 1897, se produce la primera exhibición comercial de cine en nuestro país. Entre ellas estaban: La partida de naipes, La salida del tren (precursora de los distintos planos en el cine) y El sombrero cómico. Para agradar a las autoridades locales, también incluyó un par de películas filmadas en España: Infantería española en vivac y Artillería española en combate.

Los cortos de mayor popularidad fueron las primitivas películas, ya citadas, con las que debutó en París el cinematógrafo de los Lumiere. Además se incluyó una primera “película”, titulada “Bañistas”, y que no duraba mucho más de dos minutos.

Poco después, el 7 de febrero, el propio Veyre filmó un minuto de la primera película que se realizaba en la Isla: “Simulacro de incendio”, y con ello daba inicio a la historia del cine en Cuba. Los actores de esta primera película fueron exactamente los integrantes del Cuerpo de Bomberos de la Estación Central de Bomberos del Comercio de la Ciudad de La Habana. Semanas después, el Teatro Irijoa (hoy Teatro Martí), se reconvierte en sala de cine, siendo el primer teatro convertido en cine en aquel entonces.

Es en 1902 que surge en La Habana el primer salón cinematográfico, especialmente construido para cine: el “Florodora”, que se levantó en la Calzada del Cerro, esquina a Palatino, y que fuera después el conocido cine Maravillas (hoy inactivo).

El primer filme realizado por un cubano fue un corto publicitario de la casa productora de la cerveza “Hatuey”: “El brujo desaparecido” de José E. Casasús (1898). Más adelante, el 25 de marzo de 1906, Enrique Díaz Quesada, considerado el primer cineasta cubano, filmó “El parque de Palatino”, un material promocional para el parque recién fundado en La Habana, que ya esbozaba el manejo del lenguaje del cine por su vocación de veracidad y su dinamismo.

El cine sonoro no es visto hasta el 13 de enero de 1929, que se proyectó por vez primera una película sonora en La Habana, “The patriot”, de Ernst Lubitsch. La primera preocupación expresada en la revista Bohemia era de naturaleza lingüística e identitaria, pues surgía la interrogante sobre la realización, a partir de entonces, de filmes en español para el público hispanohablante. Le tocó a “La serpiente roja”, la primera de las series de Chan Li Po, inaugurar nuestros filmes sonoros. La Prensa Plana y la Radio se prodigaron en notas, infomerciones y hasta afiches a todo color A partir de 1930, ya se pueden ver películas cubanas de mayor metraje y con sonido. Es en ese año que Ramón Peón García filmó “La virgen de la Caridad”.

Vinculada a la realización de documentales estaba la producción de noticiarios cinematográficos. Estos solían conservar el nombre de los periódicos a los que estaban asociados y comenzaron promoviendo crónicas sociales, llegadas de viajeros a Cuba y hechos históricos de interés. En 1933, Luis Ricardo Molina fundó la “Compañía Royal Advertising News” que incorporó el sonido en el “Noticiario Royal News”. Desde 1938 el Royal News regularizó semanalmente sus emisiones y en 1942 se convirtió en el órgano oficial de la Unión Nacional de Empresarios de Cuba. A finales de la década de los años treinta, Manolo Alonso comenzó a producir “La Noticia del Día”, que contaba con el atractivo de ofrecer los reportajes a pocas horas de ocurridos los hechos. También Manolo Alonso inició en 1942 el Noticiario Nacional y, más adelante, el Noticiario América. En la década de los años cuarenta, la Cuba Sono Film contaba con el Noticiario Gráfico Sono Film.

La realización de películas de ficción en la primera mitad del siglo XX estuvo signada por un interés comercial y, al mismo tiempo, de representación de lo nacional. Enrique Díaz Quesada filmó “Manuel García o El Rey de los campos de Cuba” (1913),” La manigua o La mujer cubana” (1915) y “El rescate del Brigadier Sanguily” (1916), películas de corte histórico que representaban figuras y hechos propios de La Isla.
Ya en febrero de 1938, un grupo de inversionistas funda la compañía Películas Cubanas S.A. (PECUSA) que estrena “El Romance del palmar”, que contaba con la actuación de nuestra gran artista Rita Montaner.
Dos décadas después, La Habana ya contaba 134 salas de cine.

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