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En la década de los años 60 comienzan a aparecer en la televisión animados con canciones infantiles que rápidamente se convirtieron en el repertorio común de todos los padres y niños de la isla.. ¿Quién no cantó BARQUITO DE PAPEL, MARINERO QUIERO SER, TIN TIN LA LLUVIA…? y otras más…

Quizás desconozcan que detrás de muchas de ellas se encontraba la imaginación, el talento y la mano maestra de uno de los ilustradores más importantes de nuestro país. Y es a él a quien queremos dedicar hoy nuestra publicación.

En 1966 la dirección de cinematografía del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) decide crear una sección de muñecos animados y es Reinaldo Alfonso, dibujante y realizador de la sección de dibujos quien localiza a los pioneros de este arte en Cuba entre ellos a Hugo Alea, conformando el primer grupo de marionetistas del ICRT.

Trabajaron en el camino de la experimentación consiguiendo una depurada línea de trabajo que sostendría el prestigioso futuro del cine de muñecos en Cuba.

Uno de los más versátiles trabajos con marionetas realizados por esta sección, se llevo a cabo en una serie de cortos didácticos de dos a tres minutos de duración llamada “El profesor y el cosmos”, del que desgraciadamente no tenemos imágenes. Su personaje principal ofrecía interesantes informaciones científicas sobre el sistema solar y las galaxias vecinas. La marioneta estaba concebida con un cono de hilo textil pintado de verde y con todas las estructuras pegadas y hechas de cartón que se cambiaban sucesivamente en el mismo muñeco.

Se adaptaron cuentos y poesías de la obra del apóstol cubano, José Martí, que consiguieron alcanzar un alto nivel de realización. Baste citar “Los Zapaticos de rosa”, de Alfonso, como trabajo representativo de algunos de los trabajos realizados con marionetas. Otras canciones actuadas y animadas como Chu-Chua, Feliz Feliz y El gran Zoo, entre otras, constituyeron verdaderos legados, siguiendo los patrones clásicos de Trnka y Zeman y sentando bases para el mejor producto a realizar por este connotado Estudio Cinematográfico.

Grandes carencias hicieron que los estudios de marionetas del ICRT, terminaran sus trabajos y cerraron sus puertas a futuros y novedosos intentos. Por largos años y en el absoluto silencio, se desvanecieron ideas y nuevos guiones, las marionetas envejecieron en cada rincón del estudio y las cámaras guardaban en sus lentes las queridas imágenes que dotaron una magnífica época de esplendor y despegue. Afortunadamente, una Tesis de Doctorado presentada en la Universidad Politécnica de Valencia, España y presentada por Miguel Vidal Ortega, ha recogido gran parte de este trabajo.

Posteriormente se han realizado “remakes” de muchas de estas canciones y aunque el empleo del color, de la digitalización y de medios técnicos actuales sofisticados aumentan su atractivo, a pesar de todo eso no han sido capaces, en la mayoría de los casos, de superar aquellas primeras obras casi artesanales, que surgieron en los años 60 de la TV: en blanco y negro, con rudimentarias técnicas, pero sí con mucho amor y sentido estético, que además continuaron produciéndose por espacio de dos décadas aproximadamente, para constituir el disfrute de niños y también adultos, que aún las recuerdan con cariño y agrado.

En muchos de estos casos, le debemos a Reinaldo, a su talento, a su sensibilidad y a su excelente dibujo, el resultado obtenido. Reinaldo Alfonso además realizó las ilustraciones de mucho de los libros que también están presentes en el imaginario de todos. En septiembre del año 1964, se publicó una hermosa edición de “Platero y yo”, de Juan Ramón Jiménez. Este libro marcó el debut como ilustrador de libros infantiles de Reinaldo Alfonso. Posteriormente, Alfonso ilustró otras obras, pero su “Platero y yo” se considera uno de los hitos de la ilustración de libros infantiles en Cuba.
Esta publicación, sin dudas llena de nostalgia y gratos recuerdos, solo conlleva el deseo de que podamos ver de nuevo, quizás junto a nuestros nietos, sentados frente a la televisión y cantar de nuevo “amiguitos vamos todos a cantar, porque tenemos el corazón feliz, feliz, feliz, feliz… y su mariposa revoletee a nuestro alrededor…
REINALDO ALFONSO
Nace en Unión de Reyes, Matanzas, en 1937. Cursa estudios de pintura en la academia de artes plásticas San Alejandro, en La Habana. Cuando se funda la revista El Pionero, en 1962, trabaja en ella como ilustrador y diseñador gráfico. En 1965 se vincula a los Estudios Cinematográficos de la Televisión Cubana como director y diseñador de películas animadas, en las que explora diversas técnicas. Entre los libros que ha ilustrado se encuentran La flauta de chocolate y El valle de la Pájara Pinta, de Dora Alonso; Dos ranas y una flor, de Onelio Jorge Cardoso, y Román Elé, de Nersys Felipe. En su producción cinematográfica sobresalen títulos como Los zapaticos de rosa (versión del cuento en verso de José Martí) y El abuelo de la Sierra.

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