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58 variedades de mármol nacionales y de otras partes del mundo. Herrajes de bronce de puertas y ventanas, lamparería, mobiliario, apliques, candelabros… desde Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos… y Luyanó.

Los elementos decorativos y ambientación de los espacios del Capitolio constituyen un complemento destacado de las soluciones arquitectónicas del edificio. Los elementos componentes del mobiliario, la lamparería, y los herrajes de la carpintería entre otros, cuentan con diseños propios y con monogramas particulares para este edificio. La prestigiosa empresa “Waring & Gilow Ltd.” radicada en Londres y especializada en decoración y ornamentación tanto en interiores como exteriores fue la encargada de ejecutar toda la ambientación general del proyecto, y constituye uno de los aspectos más destacados de su interiorismo.

De modo particular se encargó a diferentes empresas el diseño y elaboración de elementos, como los herrajes de bronce a “The Yale & Towne Mfg. Co. de Stanford”, Connecticut; la “Societe Anonime Bague y la Saunier Frisquet” de París tuvieron a su cargo la lamparería; las casas “!Fratelli Remuzzi” de Italia y “Grasyma” de Alemania todos los trabajos en mármol, basalto, pórfido, granito y onix. Los trabajos de herrería y fundición, como barandas, rejas, escaleras de caracol y faroles de los jardines fueron ejecutados por el establecimiento de los señores “Guabeca y Ucelay” cuyo taller se localizaba en Luyanó.

Además de esto debe añadirse la incorporación de una gran cantidad de obras artísticas consistentes en tallas de paneles escultóricos y bajorrelieves en piedras y mármol que se encuentran incorporados en las fachadas del edificio y en algunos espacios interiores, realizados notables artistas nacionales entre los que se encuentran Juan José Sicre, Alberto Sabas y Esteban Betancourt; e internacionales, como Drouker, Remuzzi, Casaubon, Fidele, Lozano y Struyf, entre otros.

“La República de Cuba”, impresionante escultura de bronce laminado en oro de 22 kilates, mide alrededor de 17 metros, y su base es de mármol ónix del antiguo Egipto.

Algo similar ocurre con las tallas de las grandes puertas monumentales que incorporan conjuntos y escenas diversas, y con las tribunas, estrados y mesas con elaborados trabajos de ebanistería y tallado. También es destacable la presencia de pinturas murales y lienzos que decoran muchos ambientes particulares que incluyen obras de maestros como Leopoldo Romañach, Armando Menocal, Enrique García Cabrera y Manuel Vega entre otros. Tapizados, cortinajes, lucernarios y vitrales, esculturas, bustos de mármol y bronce formaban parte de toda esta parafernalia decorativa que correspondía con el gusto y el momento en que fue concebido el edificio.

No cabe duda que no se limitaron en gastos y que los resultados obtenidos fueron de la máxima calidad y buen gusto. Por eso, aun hoy dia, el Capitolio de la Habana sigue impresionando no solo a viajeros extranjeros, sino también a cubanos…

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