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Cuba tuvo acceso privilegiado a las nuevas tecnologías y descubrimientos, productos de la Modernidad y de la industrialización, por estar situada en un punto geográficamente estratégico para el transito marítimo. En 1839, cuando el estado Francés da a conocer el daguerrotipo, Cuba disfrutaba de cierta prosperidad, ya que la industria azucarera se desarrolló rápidamente gracias a la introducción de nuevas tecnologías y a la extensión de las tierras cultivadas de caña, colocándose como principal sector económico, junto con otro de los sectores de gran auge a principios del siglo XIX, la industria tabacalera. La prosperidad reinante hizo que se formara una rica burguesía criolla, la cual quería comparar al país con Europa.

En 1841, el pintor francés Federico Mialhe utiliza el proceso litográfico y reproduce en su Álbum “La isla de Cuba pintoresca”, daguerrotipos de Rezzonico; el pintor había estado presente en la Academia de Ciencia de Paris cuando Daguerre presentó su invento en 1838, instalado en la Habana importó una Cámara de Daguerrotipo, para captar con la mayor fidelidad posible paisajes para ser copiados en piedra litográfica, y se considera el primer antecedente entre la fotografía y la imprenta.

Hemos disfrutado del excelente trabajo que nos dejó Mialhe, pero quizás para muchos, el que publicamos hoy, no sea de los más conocidos. En 1846 lo sorprende en La Habana uno de los más terribles huracanes que sufrió nuestra isla y el nos deja constancia gráfica del mismo. Nos parece interesante publicarlo no solo por su valor artístico e histórico, sino también porque en la descripción sobre este hecho, queda constancia del movimiento comercial marítimo que tenía Cuba a mediados del siglo XIX..

Para facilitar su lectura, transcribimos el pié del grabado tal como apareció en su momento. Solamente he agregado los entrecomillados, ya que en la versión original están en negrita:

“Entre los terribles huracanes que ha sufrido la Isla de Cuba no hay memoria de ninguno tan desastroso como el de los días 10 y 11 de Octubre de 1846, en el cual bajó el barómetro de escala Francesa a 26º, y el de inglesa a 27,74, soplando el viento de N.E.
Los efectos de esta horrorosa tempestad han sido fatales, así en la tierra como en el mar.

Los efectos de la Ciudad y de la Bahía son incalculables. Los buques de guerra Españoles y Franceses se han ido algunos a pique, entre ellos el bergantín Español “Constitución” y la goleta “Criolla”. La corveta Francesa “Blonde” varó en cayo cruz completamente desarbolada.
Los vapores Españoles “Guadalupe”, “Bazán” y “Satélite” vararon en la costa frente del Arsenal, y el vapor “Trueno” en el bajo de Regla. La fragata Francesa Andrómeda” fue a varar sobre el casco del navío incendiado, quedando desarbolada de todos sus palos.

Entre los buques mercantes se fueron a pique la fragata Española “Primera de Guatemala”, los bergantines “Colón”, ”Pelícano”, ”Piedad”, “Paquete de Vera-Cruz”, ”Centauro” y varios otros.
Zozobró la fragata “Courrier”, Hollandesa, se sumergió en la machina la “Jackson”, Francesa, desastrosa se fue a pique la “Eduard Hayes”, Inglesa, quedó embarrancada, y casi perdida la “Mudarra”, Americana.

Los costeros se perdieron en su mayor parte, y por último fueron muy pocos los buques de travesía qe no tuvieron grandes averías.
En la Ciudad y sus extramuros ha habido un gran número de casas destruidas y la mayor parte de las otras han sufrido grandes deterioros. Como 30 muertos y 24 heridos han sido las víctimas de esta catástrofe.
En estas circunstancias desgraciadas ha reinado el mejor orden en la Ciudad: las autoridades civiles y militares han tomado todas las medidas que demandaban estos lamentables sucesos con la mayor celeridad y con un celo que les hace honor.

EL ECS. S. CAPITAN GENERAL D. LEOPOLDO O’DONELL, aunque convaleciente de una grave enfermedad, ha recorrido todos los barrios, para enterarse de la importancia de esta desolación, y tomar las medidas oportunas.
Esperamos la Ciudad se reponga de tan lamentables pérdidas, que el comercio tome su ordinaria actividad, y en fin, que el recuerdo de este terrible azote quede solo grabado en nuestra memoria.”

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