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Primera huelga en Cuba (1560) y la remodelacion de 1927.

Casi veinte años de espera, dos reyes, cuatro gobernadores e infinidad de percances debieron transcurrir antes de que el Castillo de la Real Fuerza se diera por terminado en 1576…

A finales de 1556, acatando las órdenes de Juana de Austria, los oficiales de la Casa de Contratación de Sevilla preparan los instrumentos de trabajo indispensables para construir el Castillo de la Real Fuerza. Al no poder embarcar hacia Cuba el ingeniero elegido, Jerónimo Bustamante de Herrera, es designado para sustituirlo en 1558 su colega Bartolomé Sánchez.

Al finalizar ese año, ya Sánchez se encontraba en La Habana con las herramientas, los canteros y oficiales necesarios para iniciar los trabajos, pero sin mano de obra que los ejecutara. Mas el problema de la fuerza de trabajo seguía siendo crítico, y el Cabildo amenazó con multar a aquellos amos que no permitieran a sus esclavos acudir a las labores constructivas. Parece que con tal medida se resolvió el problema de la mano de obra, formada también por reos franceses, posiblemente piratas condenados a trabajos forzados. Sánchez también tuvo problemas con los oficiales involucrados en los trabajos, por lo que es destituido en 1560.

Con grandes recomendaciones al Rey, las autoridades de Sevilla proponen al maestro de cantería Francisco de Calona para dirigir el proyecto que, luego de cuatro años de comenzado, todavía se
limitaba a las zanjas de los cimientos.

Para complicar aún más la atribulada situación del Castillo, se desataron hechos violentos por falta de pago a los jornaleros. Estos dieron lugar a la que fuera la primera huelga de que se tiene noticias en Cuba.

No obstante y entre múltiples problemas, se levantaron los muros de una de las más representativas fortalezas del Nuevo Mundo.
En su momento, a la Real Fuerza se le señalaron numerosos defectos: patio pequeño, troneras demasiado abiertas en los baluartes, bóvedas altas y delgadas, ausencia de escaleras para acceder al piso superior, foso poco profundo, deficiente artillería. Algunos de estos problemas se fueron subsanando, otros nunca tuvieron remedio, pero no impidieron que esta fortificación habanera sirviera de modelo a muchas otras que luego se levantaron en el continente americano entre los siglos XVI y XVIII.

Pero el aspecto actual que conocemos de la zona en que se encuentra ubicada, se debe a la remodelación realizada a finales de la década de 1920 para la ampliación del Malecón de La Habana, durante el gobierno del presidente Gerardo Machado y Morales. Ilustro la publicación con fotos de la época en que se realizaron estas obras por considerarlas interesantes y menos conocidas.

En las fotos puede observarse parte del área que fue “robada” al canal de la bahía para poder realizar la ampliación del Malecón que hoy conocemos. Para ello también fueron demolidos algunos edificios (bordeados en color amarillo) que rodeaban la fortaleza y que entorpecían su visibilidad. Entre otros fueron demolidos el reducto del Castillo y el antiguo edificio de la Marina de Guerra, todos construidos después que la fortaleza ya había perdido su función protectora de la ciudad.

Gracias a estas obras, podemos disfrutar de la impresionante perspectiva del conjunto.

(Pondré otra publicación con fotos de algunas demoliciones para que ya tengan una idea mejor sobre la magnitud de las obras.. )

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