Imagen

…Asesinatos, Dos Gardenias, Freddy, Rachel la francesa , Tropicana, representante de la Cámara…

En uno de los cubículos de los cuatro niveles agregados a la Manzana de Gómez, en 1916, donde radicó la Institución Iberoamericana de Cultura, que presidió don Fernando Ortiz, no pocas legaciones, consulados y tenían sus bufetes muchos abogados, también radicaban las oficinas de la revista “Show”, de Carlos M. Palma, de enorme circulación en Cuba y en todo el ámbito hispánico; y fuente imprescindible para conocer el mundo de la farándula cubana.

Carlos M. Palma “Palmita” abogado, penalista que defendía a coristas y prostitutas incluso llegó a ser representante a la Cámara y estaba inmerso en el ambiente de la política. No dispongo de una biografía autorizada o fotos con su imagen, pero su vínculo con situaciones destacadas en la época y hechos trascendentales de la crónica social o la farándula, bien merece esta publicación.

FREDDY – la que cantaba boleros..
Fredesvinda García “Fredy” comenzó, a fines de los cincuenta, a frecuentar el “Bar Celeste”, donde cantaba a capella un repertorio bastante peculiar, como su misma figura. Su físico de doscientas libras pasaba a un segundo plano cuando dejaba oír una voz grave, de singular sensibilidad interpretativa. En una ocasión ,cantando “Cada vez más”, de René Touzet, apareció, escoltado por una bailarina del cabaret Tropicana, Carlos M. Palma, alias Palmita, abogado, criminalista, promotor artístico y director de la revista “Show”, famosa por descubrir talentos nuevos.
Para complacer al doctor Palma, cantó “Bésame Mucho”, de Consuelo Velázquez, “Tengo”, de Martha Valdés, y “Debí Llorar”, de Piloto y Vera, acompañada por el cuarteto “Los Riveros”. Eso bastó para que escribiera en su revista, en julio de 1959: “Del servicio doméstico surge una bolerista que ha de ser célebre (…) Sus días como cocinera están contados, porque cuando cualquier empresa la lance, habrá enseguida que programarla en televisión; la radio la hará su cantante favorita”. Aquí comenzó su fama y conformó toda la leyenda que hoy se mantiene viva. …

RACHEL – la francesita asesinada…
En el año 1931 apareció la prostituta francesa Rachel desnuda y asesinada en una bañadera de la casa situada en la calle San Miguel y Amistad, al lado del famoso hotel Astor, de la capital cubana. Este caso fue complicado por estar vinculado a personajes de altos rangos de la política, pero el único procesado por este asesinato fue el músico, más tarde periodista, Alberto Jiménez Rebollar, quien fue magistralmente defendido por este notable criminalista Dr. Carlos Manuel Palma “Palmita”, que se dedicó a probar su inocencia y lo logró….

DOS GARDENIAS – Antonio Machín la hace famosa en España …
Dos Gardenias, canción archiconocida de Isolina Carrillo, estrenada en 1945 en la RHC Cadena Azul, por su esposo Guilermo Larronte. Se grabó por primera vez el 11 de marzo de 1947. Antonio Machín, su voz, su leyenda, su mito, funcionó en España llegando a ser como un Dios en ese país. Y grabó “Dos Gardenias”, a través de los discos que recibía de su amigo Carlos Manuel Palma (Palmita), director de la revista “Show”, la más famosa de la farándula de América….

CRIMEN SENSACIONALISTA – una bailarina hawaiana mata a su amante millonario..
Ningún crimen en Cuba ha sido igualado en sensacionalismo, notoriedad y cobertura como el protagonizado por la bailarina hawaiana Patricia Schmidt al matar a su amante John Lester Mee en su yate fondeado en la bahía de La Habana.

Patricia había llegado a Cuba a principios de diciembre de 1946 hospedándose en el hotel Sevilla. Actuaba en los cabarets de la playa de Marianao y en el teatro Fausto y tuvo una buena aceptación y publicidad.

El 12 de enero de 1947 Mee llegó en su yate al puerto habanero y ancló a pocos metros del Muelle de Luz. Patricia fue a vivir con él y durante semanas sólo se percibía en la embarcación romance y felicidad. Pero el 8 de abril por la tarde, Mee le confesó a la bailarina que era casado y debía abandonar el yate porque su esposa venía a reunirse con él. Se desató una riña y en un rapto de histeria y celos, Sátira cogió la pistola que guardaba su amante en una gaveta del camarote y le disparó un tiro que penetró en el cuello.

La prensa criolla, en mayor o menor medida, se compadeció de la infeliz bailarina. En sus informaciones y reportajes traslucían un aire de ayuda, comprensión y hasta de justificación. Incluso Joseíto Fernández, en su popular programa “La noticia del día”, cantó con la tonada de su “Guantanamera” la desgracia de Patricia y el deseo de que la justicia fuera compasiva. Carlos M. Palma, director de la revista Show y uno de los abogados de Patricia, fue quien logró que sus colegas de la prensa fueran benevolentes con ella. Así fue. Y ganó el juicio..

TROPICANA – a punto de clausurarla…
Víctor de Correa, un ítalo-brasileño que se radicó en esta capital en 1931 y conocedor del mundo de la noche encontró en TROPICANA, el sitio ideal para convertirlo en un oasis del placer y del juego.

En 1933 Correa logra, a cambio de garantizar los boletos de retorno, que el elenco de estrellas del prestigioso “Ballet Ruso de Montecarlo“ bailara en Tropicana al compás de los tambores de Chano Pozo, el tamborero más grande del mundo. Correa haría realidad su más cara ambición: lanzar la revista musical “Conga Pantera”… algo no visto antes en Cuba. Pero los tambores de Chano sacaron de quicio a los Jesuitas de Belén y al Conde de San Juan de Jaruco, quienes molestos por sus desvelos nocturnos exigieron el cierre de este centro.

En el juicio hablaron los sacerdotes y el Conde. El abogado de Víctor de Correa fue el doctor Carlos M. Palma. Palma, quien a su turno reconoció que los demandantes podían haberse opuesto no solo a la apertura del cabaret, sino a su continuidad, pero como no lo hicieron en el momento justo ya ese derecho estaba caducado.

No veía motivo, añadió, para que por un “ruidito de más” durante las noches se privara a La Habana de lo que iba siendo ya una de sus grandes atracciones. El cierre de Tropicana llevaría a sus trabajadores al desempleo y al hambre, adujo, y como el Conde de San Juan de Jaruco había dicho en su deposición que la música del cabaret no lo dejaba dormir de noche… le recomendó que durmiera de día.
Al final, el juez, en atención a los argumentos incontrovertibles de Palma, dictó fallo absolutorio. Tropicana mantendría abiertas sus puertas y a nadie más se le ocurriría solicitar su clausura. Gracias a Palma…

Aún quedaría mucho por contar ¿No les parece un personaje extraordinario?

Anuncios