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Una maravilla de la ingeniería civil cubana.

El Puente de Bacunayagua, con una extensión total de más de 310 m, con una extensión del arco de 114 metros y a una altura de 110 metros sobre el nivel del mar, se considera una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana. Este puente salva un profundo obstáculo natural de más de 110 m enlazando, mediante laVía Blanca, las provincias de La Habana y Matanzas. Su construcción se inició en 1956 y su inauguración fue el 26 de septiembre de 1959.

Esta colosal obra fue fruto del ingenio de un grupo de talentosos ingenieros cubanos dirigidos por Luis Sáenz Duplace, entre los que se encontraban Ignacio Martín, Ángel Herrera, Narciso Padillo, además de José Hernández, estudiante del tercer año de Ingeniería Civil. Luis Sáenz Duplace, proyectista principal, también dirigió el grupo de proyección del edificio “Focsa”, al que debemos también una publicación. La firma constructora fue la cubana “Saénz, Cancio y Martín”, también participante en la construcción del citado edificio.

Para la construcción del puente se buscaron ingeniosas y atrevidas alternativas debido a las condiciones del terreno sobre el que se erige. Una de estas alternativas la constituye el uso por primera vez en Cuba de semiarcos del sistema Melan, el uso del denominado arco es lo más novedoso del puente, ya que se construyó con acero laminado que se armó en dos partes, girando cada una hasta lograr la posición correcta. Este sistema fue desarrollado por el ingeniero austríaco Joseph Melan a finales del XIX y permitía la construcción de bóvedas de hormigón sin necesidad de cimbras. El sistema se extendió por Europa y EEUU permitiendo la construcción de un gran número de puentes arco.

El “Mirador de Bacunayagua”, una especie de restaurante-cafetería, sitio ideal para hacer un descanso en el camino, al tiempo que nos permite visualizar las gigantescas estructuras de hormigón del puente y más abajo la belleza del panorama circundante, en todo su esplendor.
Al norte la naturaleza del lugar preserva el lecho y la desembocadura al mar de lo que en épocas remotas fuera un caudaloso río, al sur del puente se puede divisar el exuberante Valle del Yumurí.
Muchos viajeros al transitar por este impresionante paso son sorprendidos por la imagen de las aves que vuelan incluso a niveles inferiores a los de los vehículos, en tanto las majestuosas figuras de las palmas reales, reinas de los campos cubanos se presentan ante sus viajeros como minúsculos arbustos.

¿No les parece realmente una maravilla?

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