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Este Club recibió el beneplácito del “Habana Yacht Club” (1886), decano de los clubes de esta clase en Cuba, al considerarle como el único digno de crédito hasta la fecha de su fundación, en 1926. La idea surge de unos socios del Habana Yacht Club quienes decidieron fundar un club nuevo a principio de los años 20. Sus objetivos: ambiente náutico, ambiente social y ambiente deportivo.

El “Miramar Yacht Club” fue una institución netamente criolla, nacida al calor de una necesidad verdaderamente sentida y organizada. El propósito de sus fundadores no fue crear una empresa o un negocio y no encerraba especulación mercantil, lo que ya resultaba común, ya que comenzaron es esa época a surgir asociaciones que se constituían con arreglo a intereses económicos, antes que sociales.

Seleccionaron una buena playa en unos terrenos donde la avenida 92 de Miramar se encuentra con el mar. Había ahí una entrada de agua (o “caleta”) llamada “La Caleta de la Leña”, donde se quemaba la madera para convertirla en leña. De aquí surge el origen de la palabra “Caletero” con que se llamaban sus socios.
El edificio original, de madera, con sus dos torres y sus dos terrazas laterales se terminó en 1924 y el Club fue registrado oficialmente en 1926.

El Club resultó un éxito desde su fundación y atrajo y reunió no sólo a prestigiosas familias de la sociedad habanera y de otras partes de la Isla, sino también a muchos cubanos de clase media, lo que también era propósito del Club. Ni el éxito, ni el número siempre en aumento de socios, hizo que se modificaran los requisitos o el concepto que el Club tenía establecido. Incluso hasta Presidentes de la República fueron rechazados como socios por ya tener sus plazas cubiertas.

Ya en los años 40, este Club estaba entre las cinco principales entidades sociales cubanas que se confederan en la organización amateurs o de aficionados denominada “Big Five”, toda vez que otra faceta del ocio, en estos centros, lo constituía la práctica de deportes como el béisbol, el baloncesto, el voleibol, el atletismo, náuticos, etc. Su equipo de pelota perteneció a la Unión Atlética de Amateurs de Cuba.

Los cinco Grandes eran el Habana Yacht Club, el Miramar Yacht Club, el Biltmore, el Vedado Tennis y el Casino Español. En 1946 se suma a esa lista el “Club de Profesionales de Cuba”, pero el selecto grupo siguió siendo el de los Cinco Grandes, pese el aumento de su membresía.

A partir de estos años, en el Miramar Yacht Club se realizaron una serie de renovaciones imprescindibles y ya se planteó de construir un edificio nuevo porque el inmenso número de socios adicionales, el éxito de las actividades náuticas y deportivas y el darle al Club las ventajas y la modernidad del aire acondicionado lo hacían necesario. Por ello se adquirieron nuevos terrenos aledaños al antiguo Club.

Ya en abril de 1950 comenzaron las obras del nuevo Club, y para julio de ese mismo año ya se habían fundido todas las columnas y las placas del piso y el techo, no sólo del edificio sino también de la terraza. Esta primera fase se completó en 1951, y para el 1952 sólo quedaban por hacer las estructuras adicionales de la piscina o las canchas de squash. Uno de los arquitectos asociados en el proyecto del nuevo edificio del Miramar Yatch Club (1952) en Miramar, fue Benito Gómez Sampera, proyectista y constructor también del edificio FOCSA.

En 1954 se acondicionaron nuevas áreas y en 1956 se construyó la nueva casa de botes y se ampliaron el salón de juego para hombres y las taquillas de hombres y mujeres.

Prueba del éxito y desarrollo de las actividades deportivas de este club, baste con mencionar, entre otros premios, la copa obtenida en el “Torneo Internacional de la Pesca de Agujas” en Mayo de 1950, donde salío vencedor el equipo del MYC en que participó con dos lanchas: “La India III” y”El sueño del Rey”. En este torneo se estableció el Premio Especial “Ernest Hemingway” y contó con su presencia.

Probablemente el “snipe” haya sido la modalidad que mayor auge alcanzó por aquellos años, en parte debido al relativo menor costo de estas embarcaciones. El “Miramar Yacht Club” se dedicó a promover esta modalidad de velas ligeras, cuyo programa anual sobrepasó las veinte competencias y que llegó a medirse con buenos resultados también en certámenes internacionales, como los “campeonatos del Hemisferio Occidental” en Bermudas y el “Mundial de Cascais” Portugal, en 1957.

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