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Demolido para construir el Palacio de Bellas Artes (1954)

Hubo que esperar por el derribo de las murallas para dotar a la ciudad de un nuevo mercado. A partir de 1882 se construía en la Plaza del Polvorín —Monserrate, Zulueta, Ánimas y Trocadero— el nuevo Mercado de Colón.

Fue obra del arquitecto José María Ozóny el ingeniero José C. del Castillo. También intervino en la realización de este mercado el arquitecto municipal Emilio Sánchez Osorio como inspector de las obras.

El Ayuntamiento habanero se gastó el billete en este inmueble que daría cobijo a unos 200 establecimientos comerciales de todo tipo y a no menos de 500 familias. La construcción cubría 8,083 metros cuadrados y fueron los contratistas Tabernilla y Sobrino a quienes se adjudicó por la suma de 109,864 pesos oro para llevarla a cabo.

Por su majestuosidad y belleza fue elogiado sin reserva por arquitectos de la talla de Fernández Simón y Joaquín Weis, y al que el arquitecto Benz Arrate calificó no ya de “obra maestra”, sino de “obra de arte”.

La planta formaba un paralelogramo, con pabellones cuadrados de dos pisos encada uno de los ángulos, mientras que otro rectangular de dos pisos y tres vanos, coronado con una cúpula de estructura metálica, se levantaba en el centro de la fachada de la calle Zulueta.

Entre los pabellones corrían arquerías de piedra apoyadas en pilares, que envolvían el edificio y que le daban un extraordinario efecto de unidad arquitectónica. La estructura de hierro se importó de Bélgica y después, al demolerse parte de la misma, se utilizó para construir un aviario en el Zoológico.

Las exigencias en su labor en su construcción fue esmerada, “las aristas estarán vivas sin espartillos, los paramentos no tendrán ni el más mínimo alaveo, estarán completamente pulidos,que al tacto de la mano se encuentre una superficie completamente plana”…

Por su magnífica construcción el mercado no desentonaba con el entorno, sí lo era por sus funciones por estar a 100 metros del Palacio Presidencial, debido a lo cual se decidió derribarlo en 1945, bajo el gobierno de Carlos Prío, para allí construir el Palacio de Bellas Artes.

El Mercado se clausuraría en 1947. Por un momento se pensó que el edificio del mercado podría preservarse y adaptarse a Museo Nacional y, en efecto, su remodelación se confió al arquitecto Evelio Govantes, que llegó a construir una muy bella portada asomada, no sobre la calle Zulueta, como hasta entonces, sino a la calle Trocadero. Pero los funcionarios responsabilizados con el Museo quisieron para esa institución un edificio del todo moderno y funcional y el local del viejo mercado fue demolido.

Con él desaparecía uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil del período neoclásico habanero y en su lugar nacería el Palacio Nacional de Bellas Artes. La construcción comenzó en 1952 y finalizó casi dos años después.

Fue inaugurado en 18 de junio de 1954, como sede de la II Bienal Hispanoamericana de Arte.

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