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En el concurso definitivo, convocado en 1943, para seleccionar el proyecto del monumento a Martí en lo que sería la Plaza Cívica (actual Plaza de la Revolución) resultó premiado el del arquitecto Aquiles Maza y el escultor Juan José Sicre.

Pero fueron muchos los proyectos presentados al Concurso. Se seleccionó, en segundo lugar, el de los arquitectos Evelio Govantes y Félix Cabarrocas y mereció el tercer premio el de los arquitectos e ingenieros Enrique Luis Varela, Juan Labatut, Raúl Otero y Manuel Tapia Ruano y el escultor Alexander Sambugnac.

Como el monumento que se acometería era el de Maza y Sicre, se sugirió que el proyecto de Govantes y Cabarrocas, muy funcional, se edificase como Biblioteca Nacional, y el de Varela se adaptara para monumento a Carlos Manuel de Céspedes.

Pasaron los años y nada se hizo. En 1952, a su regreso al poder tras el golpe de Estado, Batista aseguró que todo se haría como había quedado establecido en el certamen del 43, pero seis semanas después de esa declaración decidió que se erigiera el de Varela, a quien había nombrado ministro de Obras Públicas. Se violaba así el derecho del arquitecto Maza porque las bases del concurso establecían la obligatoriedad de llevar a la práctica el proyecto destacado con el primer premio.

Esa violación motivó la protesta del Colegio de Arquitectos en defensa de Maza y Sicre. Pero Sicre aceptó esculpir la estatua sedente del Apóstol que se adicionó al proyecto de Varela y que originalmente no tenía y que es la que está actualmente en la Plaza.

El monumento a Martí se ubica sobre una suave colina entre la Plaza propiamente dicha y el Palacio de Justicia (Palacio de la Revolución).

La Plaza se plantaba como el principal centro político y administrativo de la República. Las sedes de algunos ministerios se localizan en torno a la Plaza, y también las edificaciones del Teatro Nacional y de la Biblioteca Nacional José Martí.

Por curiosidad, publicamos algunos de los proyectos presentados a Concurso.

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