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El grabado que aparece en la parte superior de la publicación anterior sobre la Alameda de Paula, se lo debemos a Hipólito Garneray, pintor y grabador francés que de paso por Cuba dejó grabados de la isla del siglo XIX.

Hipólito Garneray nace en París, Francia. el 23 de febrero de 1787. Fue el tercer hijo de Juan Francisco Garneray, su padre, quien fuera discípulo de la escuela de David. Con él aprendió todas las técnica de su oficio.

Su espíritu aventurero lo lleva a recorrer diversos países, estuvo en Cuba, entre 1823 y 1824, donde hizo bellísimos paisajes del Puerto de La Habana y dejando una versión gráfica de la Cuba del Siglo XIX

Hipólito Garneray edita en París, sobre sus apuntes tomados en La Habana, una serie de aguatintas y litografías que cuentan entre los grabados más notables realizados sobre el tema cubano, en el siglo XIX. Las estampas de Garneray sobre La Plaza Vieja, Alameda de Paula, La Plaza de Armas o el Paseo de Extramuros son imágenes de un rico sabor costumbrista de La Habana de entonces e inician toda esa corriente del grabado ochocentista.

Las dos nuevas imágenes de esta publicación son de otro artista fránces :
Pedro-Federico Mialhe Toussaint. Pintor, grabador, litógrafo, tipógrafo, científico, profesor y que fue además el quinto director de la Escuela de San Alejandro.

En las imágenes de Mialhe se evidencia la evolución sufrida, por este paseo, en los años posteriores a la que nos brindó Garneray. Pero siempre mantuvo su indiscutible encanto.

Mialhe, nació en Bordeaux, Francia, el 14 de abril de 1810 y, con apenas 28 años, llega a La Habana, contratado por la “Imprenta Litográfica de la Real Sociedad Patriótica”, para tomar apuntes de la ciudad y sus alrededores.

Su obra de mayor importancia en Cuba fue su trabajo como ilustrador del libro “La isla de Cuba pintoresca”, publicado en La Habana en el año 1838, con 25 litografías de temas paisajísticos y costumbristas, además de otras obras como “Isla de Cuba” y “Viaje pintoresco por la Isla de Cuba”.

Las colecciones de Mialhe, “Isla de Cuba”, “Isla de Cuba Pintoresca” y “Viaje pintoresco por la Isla de Cuba”, han fijado para nosotros la imagen física de Cuba colonial y han sido cantera de innumerables copistas y plagiarios.

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