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17 años, nadador desaparecido en la tragedia del “Morro Castle”. (Publicado por D.Jácome)

Franz Hoed De Beche tenía 17 años de edad cuando en gesto heroico perdió la vida en el desastre del “Morro Castle”, tema de la publicación anterior, del buque incendiado la madrugada del 8 de septiembre de 1934 en travesía La Habana-Nueva York, siniestro en el que perecieron 132 personas, entre pasajeros y tripulantes.

José Hidalgo, uno de los que logró salvar la vida, contó que sobre las tres de la madrugada se encontró con su amigo Franz en la cubierta del buque envuelto en llamas y que allí coincidieron con la también cubana Rosario Camacho León, quien no había alcanzado uno de los chalecos salvavidas. La espesa humareda amenazaba con asfixiarlos y la enrojecida plancha de cubierta quemaba los pies, por lo que, dijo Hidalgo, no pudiendo estar por más tiempo a bordo, Franz cedió su chaleco a Rosario y decidió ganar a nado la costa, cuyas luces se vislumbraban en la lejanía… Confiaba en su habilidad de nadador.

El protagonista de la generosa acción era una promesa de las contiendas atléticas y de las piscinas. Franz fue un buen nadador y se encuentran notas de prensa con su participación de su actividad en las albercas durante los últimos días de julio y los primeros de agosto de 1933 y 1934. Según apunta Carlos Alfonso, quien le diera las primeras lecciones en esa disciplina, desde niño Franz fue amante de la natación, y que conforme le gustaba el deporte así cumplía con los estudios.

Franz Hoed De Beche, durante sus vacaciones, practicaba natación en el “Miramar Yacht Club”, con preferencia por las distancias largas, y además participaba en las competencias convocadas por el “Seton Hall Collage” de Nueva York, donde estudiaba, por lo que causó natural sorpresa que no pudiera ganar a brazadas las costas de New Jersey.

Algunos diarios se refirieron a la posibilidad de que el cubano hubiese tratado de llegar a uno de los barcos de salvamento, en punto contrario a la costa y tal vez más cerca del “Morro Castle”, y fue arrastrado mar afuera por las enormes olas, razón por la que nunca fue hallado su cadáver.

De ascendencia francesa, Franz nació en La Habana, hijo de un comandante de la Guerra del 95. Este joven supo ganarse con su gesto humano y lleno de heroísmo el corazón de los cubanos.
Sentía gran amor por Guanabacoa, tierra que lo viera nacer, crecer y dar sus primeros pasos en los estudios y juegos favoritos. El estadio beisbolero de Guanabacoa lleva el nombre de este joven, -se le conoce popularmente por el Franz de Beche–, y en el parque Martí, del Vedado, hay un monumento que recuerda tan noble gesto.

¡Bien merecido!

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