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Cuando Sebastián de Ocampo descubrió la península de Hicacos en 1508, durante un viaje de exploración, no pudo imaginar que, siglos después, este lugar sería una de las playas cubanas más bellas y reconocidas internacionalmente. Su primera aparición en un documento data de 1540, en un mapa elaborado por Alonso de Santa Cruz.

Durante el siglo XVI los conquistadores españoles expulsaron la población indígena de la península y convirtieron el lugar en varadero y salina desmontando sus bosques en poco tiempo. La salina abasteció una gran parte de la flota española desde el 1587 y siguió en operación hasta 1961. Las cuevas naturales de la península sirvieron de escondrijo a piratas y esclavos fugitivos. En una de ellas, la “cueva de Ambrosio, se encuentra el conjunto de pictografías más grande en la zona del Caribe.

Pero no es hasta mediados del siglo XIX que algunos vecinos de Cárdenas, atraídos por la fina arena y las cálidas y transparentes aguas, construyeron las primeras viviendas, pero el jején y el mosquito les hicieron abandonar el lugar. Al tercer intento parecía que lo lograban, pero fue frustrado por un recio temporal, que echó abajo lo edificado.

En 1883, diez tenaces cardenenses fundaron una “Sociedad Anónima” para construir un caserío y fomentar el poblado de Varadero. En esta oportunidad nada frenó a los “decenviros”, como se nombraron los 10 padres fundadores del futuro balneario – al igual que en Roma se llamó a los diez magistrados romanos que redactaron la ley de las Doce Tablas -, quienes por la modesta suma de 1 350 pesos españoles, adquirieron dos caballerías en la península, y acto seguido construyeron la iglesia, la plaza del mercado y el parque.

En 1887 fueron aprobados por Ayuntamiento de Cárdenas los planos del primigenio asentamiento, por lo que se considera el 15 de diciembre de 1887 como fecha de la fundación oficial de Varadero.

Siete horas en tren duraba el recorrido desde La Habana a Cárdenas, y de allí, para llegar a Varadero era necesario abordar una goleta o un incómodo carretón. No obstante, algunas familias cardenenses y otras pocas de la capital, establecieron sus casas de verano, que a principios del siglo XX aún no pasaban de 25. El agua potable se trasladaba en pipas tiradas por mulos.
Enrique Torres, uno de sus fundadores, levantó un kiosco para vender todo género de artículos, y en 1926 construyó el “Hotel Torres”. En esa época ya existía la práctica de un deporte en el todavía inhóspito paraje: las regatas. Dos canoas de seis remeros, la “Varadero” y la “Halley”, y se inició la tradición de celebrarlas anualmente el último domingo de julio. La primera regata oficial de remo celebrada en Cuba, tuvo lugar el 31 de julio de 1910 en esta hermosa playa.

A finales de 1920, a pesar del colapso bancario que se gestaba en Norteamérica, la alta burguesía puso sus ojos en Varadero. Y por si no bastase, atrajo también la atención de un acaudalado norteamericano: Irene Dupont.

De inmediato fundó la “Peña de Hicacos, S.A. A”, adquirió la mitad de Varadero -desde la actual calle 54 hasta la popular Cueva del Pirata, o sea, unas 512 hectáreas, por la insignificante cifra de 4 centavos el metro cuadrado. Una vez urbanizada la mayor parte del terreno, el metro cuadrado llegó a cotizarse desde 20 a 100 pesos.

En 1931 se construyó La Mansión Xanadú, una mansión de cuatro pisos, numerosos cuartos y baños, biblioteca y hasta una cava soberbiamente abastecida. Está situada en el peñasco de San Bernardino y fue diseñada por los arquitectos Covarrocas y Govantes en 1927 a lo cual agregó un campo de Golf de nueve hoyos y un órgano valorado por entonces en 110 000 dólares. Órgano incluido, al estrenarla en 1931, la residencia había costado 710 000 dólares… en pleno desplome de la economía mundial.

El vasco José Iturrioz Michelena que era el dueño de la famosa fábrica de ron Arechavala compró una parcela de tierra en torno a una laguna y edificó su vivienda en 1938. Es la residencia situada en el Parque Josone (Jose y Onelia). Está situada en el peñasco de San Bernardino y fue diseñada por los arquitectos Covarrocas y Govantes en 1927.

Pero anécdotas apartes, que hay muchas, Varadero es, para todos los cubanos, además de la mejor playa del mundo, que tiene la segunda barrera coralina más extensa del planeta …es y será el paraíso que ocupa un lugar especial en nuestros mejores recuerdos y que nos hace tener siempre a.. Cuba en la Memoria…

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