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Aunque hoy Alamar está ligado a cascos blancos, picos y palas de constructores proletarios, el origen de su nombre dista mucho de esa realidad, y por el contrario está ligado a un representante de la burguesía criolla, Guillermo Alamilla Gutiérrez, propulsor de la primera urbanización de la zona. Las dos primeras sílabas de apellido más la primera de su esposa Margarita da nombre al reparto: ALA MAR

Esta región, al este de La Habana, al parecer estuvo poblada de bosques que sufrieron de una tala indiscriminada, a tal punto que en 1775 el Capitán General prohibió la tala de los mismos, lo que consta en documentos de la época. Durante la toma de La Habana por los ingleses, anotaciones en los libros de bitácora sobre los desembarcos producidos por tierra, demuestran que por Alamar… también pasaron los ingleses. Pero aún esta zona no se llamaba Alamar.

La mayor parte del territorio que hoy conocemos por Alamar correspondía hasta finales de la década del 1950 a la finca “La Noria”, propiedad de la familia Velazco, propietaria de grandes extensiones de terreno desde el Morro hasta Bacuranao.

Otras fincas propiedades de los Velazco y arrendadas a otras personas completaron el territorio. Los Hernández eran los arrendatarios de los terrenos que bordeaban la Vía Blanca hasta Cojímar, que abarcaban la cima de la loma que hoy conocemos por “El Mirador”. Esta finca se dedicaba en lo general a la cría de ganado vacuno lechero y en “La Noria” también había un picadero de caballo. Como restos de estas fincas aún se conservan una casa de tejas y una torre cercana a la avenida Neptuno.

El Dr. Alamilla, médico cirujano y oftalmólogo graduado de la Universidad de la Habana en 1927, natural de Marianao, nació el 31 de enero de 1904. Fungió como oftalmólogo y profesor. Tenía un gran capital financiero y se convirtió en una de las primeras figuras del próspero negocio de la urbanización de La Habana del Este y fue el primer, y único, presidente del residencial Alamar.

Las urbanizaciones de Alamar nacieron como un gigantesco plan de la Ciudad de la Habana del Este, como nueva ciudad que se construía unida a la Capital por el túnel bajo la bahía, el cual posibilitaría una rápida comunicación y revalorizaría los terrenos de la región.

El 7 de marzo de 1956 el ayuntamiento de Guanabacoa aprueba los planos y memoria de la sección de Alamar “El Olimpo” a favor de la residencial “Alamar S.A.” de Guillermo Alamilla Gutiérrez y otros, de igual forma, el ayuntamiento aprobaría el 26 de junio de 1957, el llamado “Costa Azul” de Alamar, ambos pertenecientes a la Territorial “Alturas del Olimpo” S.A.

Después de sucesivos cambios, modificaciones y ampliaciones, Alamilla presentó al ayuntamiento el 5 de abril de 1958 el proyecto de reglamento urbanístico. Las oficinas de urbanización y ventas de terreno, estaban situadas en el edificio “Hoster”, 2do. piso en La Habana. La edificación de almacenes y alguna otra construcción, constituyeron el verdadero centro de urbanización y se le conocía como “Batey de Alamilla” ((hoy parque “Hanoi”). La sección Alamar “El Olimpo”, que corresponde con el actual “Alturas de Alamar”, fue la primera en urbanizarse. Originalmente la entrada se situó donde se encuentra el tanque del agua, y más tarde para el Servicentro.

Después se urbanizó el “Residencial Alamar”, hacia el centro y finalmente la llamada “Costa Azul” de Alamar, zona que se contemplaba para el turismo y ocio. En total se urbanizaron 36 caballerías, desde río Cojímar hasta la Ave. “La Noria”. Alamar se parceló con precios oscilantes entre 6 y l5 pesos la vara cuadrada, pagando una entrada y el resto en 60 meses sin interés.

Se construyen las calles con rajón del propio lugar, aceras, cunetas, cunetillas y redes técnicas, es decir la infraestructura urbana. De la electrificación se encargarían la “Compañía de Eléctricidad” de La Habana del Este y del abasto de agua el acueducto propio. Ya el 1 de enero de 1959, Alamar contaba con la infraestructura urbana creada, pero con muy pocas casas construidas ya que algunos propietarios de terrenos habían esperado a la finalización del proyecto del túnel de la bahía para construir y otros abandonaron el país.

Solamente se habían construido un total de 31 casas, aisladas entre sí, 14 de ellas en “El Mirador”. Sus habitantes eran fundamentalmente empleados bancarios y de oficinas, pequeña burguesía o clase media.

A principios de los años 60 se construyó el restaurant “El Golfito”, el Servicentro y otras instalaciones y 401 casas de modesto tamaño en la “Costa Azul”. Estas casas fueron proyectadas para obreros de la construcción y hasta 5 familias de ese sector llegaron a mudarse, pero después se designaron para técnicos extranjeros.

Y aunque la historia de Alamar aún continúa, ya saben ustedes que no me ocupo de comentar de temas actuales. Sobre eso prefiero que cada cual haga su propia historia…

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