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José Antonio López Serrano, hijo de “Pote”, el del Puente de Miramar… (Publicado por D. Jácome)

Situado en la Calle 13 No. 108 esquina a L, Vedado, el edificio “López Serrano” fue el más alto de la capital habanera hasta la construcción del Focsa, en 1956. Se comenzó a levantar en 1929, proyectado por los arquitectos Ricardo Mira y Miguel Rosich, y se inauguró en 1932. Su construcción respondió al encargo del Dr. José A. López Serrano, hijo de José López Rodríguez, el famoso “Pote, el del puente de Miramar, del que ya hemos comentado en estas publicaciones.

Este primer “rascacielos” cubano, de estilo Art Deco, y de marcada influencia norteamericana, tiene diez pisos generales y cuatro en la torre. Sus vestíbulos tienen bellos pisos de terrazo y los muros enchapados en mármoles rojos de Marruecos. El estilo se extiende a las jardineras, plafones, las puertas de los apartamentos y en las de los elevadores -fabricadas por Otis en plata-níquel, según diseño solicitado por los proyectistas.

El Art Deco, surgido después de la Primera Guerra Mundial, llega a Cuba en 1923 y se desarrolla hasta los años 40. Llega a Cuba proveniente de los Estados Unidos con la variante funcional del rascacielos y la influencia del racionalismo alemán representado en la figura de Mies van der Rohe y la Escuela de Chicago. Es por eso que se plantea que el Art-deco preparó el camino para la entrada del ideal moderno en Cuba. Es la explosión de la alta tecnología en las construcciones, que permite conjugar las líneas horizontales y verticales en un juego de formas geométricas que muchas veces parecen sostenerse en el aire, inalterable por la ligereza expresiva de la construcción.

En el lobby del “López Serrano” se encuentra el relieve “El Tiempo”, realizado en níquel-plata sobre un diseño de Enrique García Cabrera y que fue fundido en 1931 en unos talleres de Luyanó, por un valor de 78 pesos. Esta pieza, de relieve, además de sus valores decorativos y artísticos, también tiene un valor significativo por el rol desempeñado como escultura incorporada a la arquitectura.

En la primera planta contaba con locales de uso público: restaurante, farmacia, barbería, grocery. En los apartamentos de vivienda se incluyen todos los servicios auxiliares necesarios al hogar: luz eléctrica, gas, cocina, teléfono, agua fría y caliente, salida de radio. Y de forma opcional se podía rentar la comida y el mobiliario.

José Antonio López Serrano fue inscrito por su padre , “Pote”, el 18 de marzo de 1921, cuando ya tenía quince años, y a solo 10 días antes de su polémico suicidio. Pote, que era soltero, al parecer quiso garantizarle la herencia de su cuantiosa fortuna. “Pote” fue un emigrante gallego, que abrió el primer local de “La Moderna Poesía” en 1893, pero en pocos años ya tenía el monopolio absoluto de la impresión de documentos oficiales complejos como sellos de timbre, bonos, acciones y billetes de banco, un garaje de cuatro plantas donde representaba a la marca “Buick” y a neumáticos de fabricación norteamericana. Por si fuera poco también fue propietario de centrales azucareros como el “Conchita”, el “Asunción”, “Reglita”, “Nombre de Dios”… López Rodríguez, quien arribó a Cuba como un adolescente analfabeto, llegó a ser uno de los banqueros más importantes del país.

López Serrano hijo, incrementó las propiedades de su padre con la fábrica de conservas de bonito de la marca “Comodoro”, el Matadero Industrial de Cuba, las compotas “JALS” y los laboratorios de medicamentos “Lex”. Además de ser Presidente y propietario del Hotel “Comodoro” en Miramar. De las compotas JALS es posible que algunos recuerden el comercial, popular entre los niños cubanos, que decía: “Mami yo quiero JALS, compotas JALS!”, pero quizás pocos sepan que JALS, eran solo las iniciales de José Antonio López Serrano.

Entre otras personalidades que radicaron en este edificio, podemos destacar a Eduardo Chivás, líder del Partido Ortodoxo, que vivió desde mediados de 1945 hasta su muerte. Y también estuvo instalada la segunda estación de TV en colores que salió en el mundo después de Estados Unidos. Era el Canal 12, del que era dueño Gaspar Pumarejo.

En 2012 coincidieron dos efemérides: los 80 años del Edificio López Serrano y el 40 aniversario del fallecimiento del hombre a quien le dedicaron esta joya arquitectónica. Con esta publicación queremos hacer homenaje a José Antonio López Serrano y a su padre, y también a todos los cubanos y extranjeros que dieron lo mejor de sí para hacer de La Habana una de las ciudades más cosmopolitas de América.

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