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El territorio que actualmente ocupa el municipio de Cárdenas no constituyó uno de los puntos de interés inmediato para los conquistadores europeos, llegados a Cuba en las primeras décadas del siglo XVI. No obstante, la costa cardenense fue recorrida y reconocida durante el bojeo realizado por Sebastián de Ocampo, en 1509, y como parte de la empresa colonizadora de la Isla, emprendida entre 1511 y 1513 por Diego Velásquez con la ayuda de Pánfilo de Narváez.

Las primeras haciendas notables en esta jurisdicción se establecieron en Guamutas, cerca de Hato Nuevo (hoy Martí) y en San Antón de la Anegada, dedicadas especialmente al corte de maderas para los galeones de la marina española. La madera era abundante y de superior calidad. En ella se labraron los delicadísimos trabajos de ebanistería que se admiran en el monasterio, templo y palacio de “El Escorial”, cerca de Madrid, una de las obras cumbres de la arquitectura mundial.

El territorio que comprende la ciudad de Cárdenas y sus próximos alrededores fue otorgado a Don Diego de Sotolongo el 14 de Junio de 1709 por el Cabildo de La Habana debido a las influencias de su Procurador General Don Mateo de Cárdenas, y se le denominó oficialmente “Corral de San Juan de las Ciegas y Cárdenas”.

La petición al Gobernador General de la Isla, Don Dionisio Vives para la fundación del pueblo de Cárdenas, fuertemente respaldada por el cubano Don Claudio Martínez de Pinillos Conde de Villanueva, y por el Exmo. Sr. Don José María Calvo O’Farril, Marqués de Villalba, más tarde Regidor de La Habana, fué favorablemente despachada, el 17 de Enero de l827, a pesar de una pequeña oposición de algunos elementos interesados por Matanzas.

Vencidas las dificultades y cumplidos los expedientes de trámite se reunieron el 8 de Marzo del año 1828. En aquella reunión quedaron aprobados los planos de las calles rectiníneas, las manzanas y solares respectivos, la ubicación de los edificios públicos, iglesia y ayuntamiento. Al fundarse el pueblo de Cárdenas se le bautizó simplemente “San Juan de Dios de Cárdenas”.

La primera calle se llamó CALVO por el propietario José María Calvo; la segunda RUIZ por el hacendado Miguel Ruiz; la tercera AYLLÓN por el Gobernador de Matanzas Cecilio Ayllón; la cuarta VIVES por el Gobernador General Dionisio Vives; la quinta LABORDE por el Jefe de la zona marítima Angel Laborde; y las otras como Jénez, Cossío, Pinillos, Aranguren, Jerez, Franceses o Princesa, Obispo Espada, en recuerdo de otros tantos personajes de la época.

La plaza principal recibió el nombre de “Fernando Séptimo” por así llamarse el monarca reinante; más tarde se la bautizó con el nombre de “Parque de Colón”, así como la calle de Vives se llamó “Calle Real”, más tarde “Avenida de la Independencia” y “Avenida de Céspedes”, en recuerdo del padre de la patria Carlos Manuel de Céspedes.. pero todos le llaman Calle Real.

No se comienzan las gestiones para la construcción de la Parroquia de Cárdenas hasta el 1835. En 1843 la Junta de Fomento de la Habana rechaza unos planos presentados para la fabricación del templo, por creerlo pequeño en vista de la grandeza que iba alcanzando Cárdenas. Reunida gran parte de los materiales y del dinero necesario, se procedió a la bendición y colocación de la primera piedra el 6 de Junio, 1844.

A Cárdenas se le conoce también con el nombre de “Ciudad Bandera”, ya que en mayo de 1851 desembarcó el general Narciso López portando la que sería tomada en la Asamblea de Guáimaro del 10 de abril de 1869 como la enseña nacional de Cuba.

E1 17 de Febrero de 1867 publicaba la Gaceta Oficial de La Habana una Real Orden en que se eleva a la enaltecedora categoría de “Ciudad” a la que hasta entonces era la Villa de Cárdenas. En 1899 era Cárdenas la sexta ciudad de Cuba, con una población de cerca de 22,000 habitantes, pero su crecimiento durante el periodo republicano fue más lento. En 1953 era de 44 000 habitantes. Durante los últimos años de la república, Cárdenas retuvo su posición como ciudad industrial y comercial y fue puerto de embarque de veinte centrales.

Llamada también “Capital de las Primicias” cuenta dentro de su historia con la existencia de más de cien primicias, entre las cuales destacamos:

1585. Se funda por la familia Recio, con varios hatos y corrales ubicados en la zona de Cárdenas, el primer Mayorazgo Cubano y hasta donde se sabe, el primero de América Latina.
1847. Se funda por el sabio naturalista alemán Juan Cristóbal Gundlach, en las inmediaciones de Cárdenas, el primer Museo de Historia Natural de Cuba.
1850, 19 de mayo. Se iza por el General Narciso López y sus hombres, por primera vez en Cuba, en el Edificio La Dominica, la Bandera Cubana.
1862, 26 de diciembre. Se inaugura por Gertrudis Gómez de Avellaneda, su esposo y otras autoridades coloniales la primera estatua al Almirante Cristóbal Colón develada, pública y solemnemente, en América Latina.
1882. Se funda en la Ciudad el primer colegio Médico – Farmacéutico de la Isla.
1889, 7 de septiembre. Se inaugura el primer servicio público de alumbrado eléctrico de Cuba.
1884, Mayo. Comienza a funcionar en Cárdenas la primera Refinería de Azúcar que funcionó en el país.
1894, 25 de noviembre. Se establece en la Ciudad por el Dr. Fernando Méndez Capote la primera Clínica Ginecológica cubana.
1900, 22 de abril. Se inaugura en Cárdenas el primer Mausoleo dedicado a los Mártires de la Guerra de Independencia construido en Cuba en una plaza pública.
1918, 20 de mayo. Se inaugura en Cárdenas, para albergar las colecciones del Museo y Biblioteca Pública de la ciudad, el primer edificio construido para Museo en el país.
1936. La cardenense Rosa Amelia Toledo se convierte en la primera mujer en ocupar un cargo de concejal en Cuba.
1945 se realizan todas las pruebas requeridas para la obtención de la certificación y licencia otorgada por la Federación de Aeronáutica de Cuba al primer Planeador diseñado y construido en Cuba.

Cardenenses destacados son muchos, pero baste mencionar nombres como los doctores Domingo y Fernando Méndez Capote, el historiador Oscar M. de Rojas, los intelectuales Emilio Bobadilla (el famoso Fray Candil de Las polémicas), en el arte Conrado Massaguer o Armando Maribona o Carlos Miguel de Céspedes que llegó a vicepresidente de la República.

Imposible resumir en un publicación toda la grandeza que guarda la historia de esta ciudad, por algunos llamada: la Barcelona de Cuba.

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