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Publicado por Derubín Jácome

Conocemos de la presencia de piratas en nuestros mares y que desde el siglo XVI se establecen filibusteros franceses en los cayos e islotes de las Antillas, para desde allí saquear nuestras villas y ciudades. El más conocido de esa época, Jacques de Sores. Después aparecerían los piratas ingleses, como el famoso Sir Frances Drake, del que ya les comentaré por su relación con nuestro pirata cubano.

Para el siglo XVII serán desplazados por holandeses, que mantendrían largo tiempo en jaque a las flotas españolas que retornaban a Sevilla cargadas con las riquezas saqueadas en América. El puerto de La Habana era el punto intermedio de la travesía y también de las que venían a América con sus bodegas cargadas de mercancías para sus colonos. Entre los holandeses, imposible no mencionar a Cornelius Jol, el temible Pata de Palo.

A finales del siglo ya surcarían nuestros mares naves piratas con banderas de muchas naciones, con el célebre Henry Morgan, el Lorencillo o Bartolomé el Portugués… Los habitantes de la Isla ya no tendrían ni un momento de descanso seguro.

Piratas muchos, pero quizás algunos no conozcan que también hubo un pirata cubano que se codeó con los grandes de esa actividad. Diego Grillo, el primer pirata cubano, conocido en su época como el “pirata negro”.

Para hablarles de este personaje, debemos remontarnos al último cuarto del siglo XVI, cuando un conquistador español que se dirigía a “Tierra Firme”, hoy Venezuela, a su paso por La Habana conoce a una bella esclava africana. De esta unión nace un niño llamado Diego Grillo, nacido alrededor de 1558, en La Habana, donde es bautizado, siendo su padrino el capitán español Domingo Galván Romero.

Nace esclavo y es criado en un entorno muy hostil, lo que hizo que con solo trece años escapara de su destino y huyera del cautiverio. De carácter fuerte y decidido, se une a unos bucaneros españoles que comerciaban en el litoral antillano, con los que adquiere grandes habilidades como marinero. Pero, en 1572, su vida da un giro inesperado cuando es capturado en Isla de Pinos por el pirata Francis Drake, que se percata de las habilidades del joven, con gran carisma, audacia, valentía y espíritu aventurero.

En compañía de Drake el joven habanero se transformará en un experimentado aventurero del mar, aprendiendo perfectamente el inglés y continuando sus andanzas en la nave de este pirata. Drake decide tomarlo bajo su tutela y lo lleva consigo a Inglaterra. Una vez allí, es reclutado por los ingleses, y con solo 22 años se convierte en un ilustre marinero de los Reyes de Inglaterra, los cuales le honraban por la contribución a sus intereses.

Unos años después, en 1595, vuelve a las aguas del Caribe como segundo al mando de una expedición capitaneada por Drake. Más tarde, después que Drake fuera nombrado “Almirante de Inglaterra”, Diego se dispone a tener su barco propio, con una tripulación compuesta por franceses, ingleses y holandeses, convirtiéndose en el azote de las naves de la metrópoli que navegaban en los mares cubanos, hecho conocido por la constancia histórica de la campaña para capturarlo que realizara el Gobernador de Cuba, Don Juan de Maldonado Barnuevo.

Tras esta expedición, abandona temporalmente sus aventuras por el océano, de las que obtuvo no solamente mucho oro, sino también fama. Después de un breve descanso, su personalidad y ambición le llevan, en 1603, a regresar a sus andanzas por las Antillas, acompañado en esta ocasión por uno de los más grandes y conocidos piratas de la historia, Cornelio Jols, el terrible “Pata de Palo”.

Juntos comenzarán una sangrienta etapa en la que atacan a navíos españoles, sin interés alguno de hacer esclavos, ya que asesinaban a todos sus tripulantes. Llegan incluso a capturar un convoy con once naves, lo que sin dudas para otro pirata hubiese sido motivo de retiro para entregarse al disfrute de las inmensas riquezas del botín… pero no ocurrió así.

En 1619 planifica y lleva a cabo una acción en la bahía de Nuevitas, lugar donde encontraban refugio los barcos cargados de oro que se dirigían a España. Con una cuidadosa preparación de la acción, Grillo sorprende a la caravana en la boca de la bahía, saliendo airoso y aún más rico de la contienda. Según las investigaciones y regerencias de este tema, es su última acción conocida.

UN PIRATA CUBANO -DIEGO GRILLO
Después de aquel acontecimiento, nunca se supo más de de su vida, pero al parecer el botín fue de tan grandes magnitudes que el pirata negro decidió desaparecer del mapa y dejar, tras él, el sello que lo identifica como uno de los más grandes piratas que existió. Quizás disfrutó en las tabernas inglesas de su incontable fortuna.

A pesar de ser terriblemente sanguinario, esto no afectaba su trato como todo un caballero con las mujeres, incluso del vencido, lo que queda demostrado en una anécdota recogida de lo acontecido con la viuda del Gobernador de Campeche, Doña Isabel de Caraveo:
Después de haber saqueado aquella villa y para evitar los ultrajes comunes a que estaba expuesta la dama española por los demás piratas, Diego le colocó una guardia personal con un cuidado especial y la puso en tierra sana y salva, cerca de Campeche. La propia Doña Isabel es la que dejó constancia del hecho, lo que confirma que, al parecer, era todo un caballero con las damas. No sé si además le estaría agradecida de alguna otra atención “especial” que tuviese con ella en el trayecto hacia Campeche…

Según otra anécdota recogida de esta citada famosa batalla, donde junto a “Pata de Palo” atacarían la plaza con diez navíos y 500 ingleses, franceses y portugueses, se relata que al finalizar la misma y al pasar entre un impresionante número de cadáveres encontrara por casualidad el de su padrino. Según testimonios de la época, Diego mostró gran sentimiento por el cuerpo de aquel que lo había sostenido en la pila bautismal.

Entre otros saqueos que realizó el más mítico de nuestros piratas cubanos, se conocen los acontecidos en Veracruz, Cartagena y sus habituales asedios a La Habana. Aunque cada vez que la asaltaba aprovechaba para visitar y besar a su anciana madre, que ya era negra liberta… y también acariciar algún amor no olvidado.

Actualmente de este personaje y su historia, solo nos queda la existencia de un “Cayo de Diego” en la costa septentrional de Pinar del Río, que nos recuerda su temible presencia durante muchos años por esas tierras y un establecimiento nocturno en Cayo Largo del Sur que lleva su nombre.

Como dato curioso, la bandera que identifica a un barco pirata, la que se conoce como bandera de “Jack el Calicó”, fue creada por el pirata Jack Rackham, conocido por ese nombre por el colorido de sus ropajes. El “calicó” es un tejido de algodón, de aspecto rústico generalmente estampado por una cara con colores vivos. Sus estampados brillantes y coloridos se popularizaron en Europa en los siglos XVII y XVIII.

Este pirata inglés también fue famoso por llevar en su navío a dos mujeres: Anne Bonny y Mary Read. Fue ahorcado en 1720.

CUBA EN LA MEMORIA 17/03/2016

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