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Compartió tertulias con Moratín, Goya, Rossini, Musset, Litz, Chopin, Balzac, George Sand…

María de las Mercedes Beltrán Santa Cruz y Cárdenas Montalvo y O’Farrill… considerada una de las primeras escritoras de Cuba, nacida en La Habana, hija de una Ilustre familia jaruqueña, hija de Don Joaquín de Santa Cruz y Cárdenas y María Teresa Montalvo y O´Farril, “Condes de Jaruco”, el día 5 de febrero de 1789. Su infancia transcurrió en la isla, debido a un viaje de los padres a Italia quedó a cargo de su tía abuela paterna, la que la crió de manera muy libre y consentidora. A los 8 años, fue internada en el Convento de Santa Clara, institución en la cual sufrió una educación rigurosa a pesar del poco tiempo, pero suficiente para establecer buena amistad con una monja, Sor Inés, de la cual muchos años más tarde escribirá la biografía.

En 1802, con doce años, se traslada a Madrid, a vivir con su madre, la cual era dama de honor de la reina doña María Luisa y que en la capital tenía un salón por el que transitaban políticos, escritores y artistas. La joven María conoció entre otros a Moratín, Quintana y Goya. Aquí recibió una educación estricta que incluyó la música y el canto. Quien revise periódicos de la década del 30 como La “Revue Musicale”, “La Gazette de France” o “La Chronique”, encontrará desbordados halagos al talento artístico de la criolla, que solía ser saludada con admiración general cuando se le veía aparecer en la ópera.

Tras la muerte del padre se marcharon para la casa de su tío, el general Gonzalo O´Farril quien tenía buenas relaciones con el nuevo monarca José Bonaparte. Es en una tertulia cortesana donde abundaban los visitantes franceses, donde conoce al general francés, Antonio Cristóbal Merlín, “Conde de Merlín”, con quien celebró nupcias en 1811 a la edad de 20 años. Se conoce que los motivos de la boda, responden en parte a la política napoleónica de fomentar matrimonios entre la nobleza española y los oficiales del ejército de ocupación.

La derrota de los franceses en España llevó a los “Condes de Jaruco” a París donde se había instaurado el trono Borbón con Luis XVIII. En su nueva patria, la ya “Condesa de Merlín” disfruta, desde una posición privilegiada, de los últimos brillos del imperio de Napoleón. Se hicieron famosas las reuniones en su casa y a sus “motivitos” asistieron las más importantes figuras de la cultura y política francesa. Por solo mencionar algunos: Rossini, Meyerbeer, Musset, Listz, Chopin, Balzac, Orfila, María Malibrán, George Sand y muchos otros.

Autora, en francés, de varios libros (ver publicación anterior), el que llama más la atención de la crítica y que hace que una escritora de lengua francesa sea reconocida como “la madre de la literatura cubana”, es “Viaje a La Habana”. El libro, en tres tomos, concluido ya a finales de 1842, se publicó en francés en 1844 (París, Bruselas y al parecer en La Haye) y en el mismo año, en una versión considerablemente reducida y con el título Viaje a La Habana, en Madrid en traducción española. Es un relato de viaje en forma epistolar: 36 cartas que narran y describen los hábitos, los pueblos, las tradiciones y los colores del Nuevo Mundo o, mejor dicho, de los “Nuevos Mundos”, ya que algunas de estas cartas relatan la estancia en los Estados Unidos. Se los recomiendo.

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