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Alegoría de la mujer criolla, paradigma de lo cubano, romántica, realista, popular, costumbrista, cubana.

“Cecilia Valdés o la loma del Ángel” es una novela de la autoría del cubano Cirilo Villaverde, y es considerada como una de las más representativas de la cubanía tanto por sus temas como por su argumento; asimismo, se puede considerar la primera novela cubana. En ella Villaverde recoge el panorama de la vida cubana desde 1812 hasta 1831.

Es una novela en dos tomos, y el primero fue publicado por la imprenta literaria de Lino Valdés a mediados de 1839. La obra completa se publicaría en Nueva York en 1879; y, ya en su versión definitiva, en la misma ciudad en 1882.

¿Quién no recuerda lo de…”Yo soy Cecilia, Cecilia Valdés”…?
Inspirado en la novela y compuesta por Gonzalo Roig es una zarzuela que también se ha convertido en símbolo de cubanía gracias a su música. Muchos cubanos la conocen a través de esa adaptación teatral de Agustín Rodríguez y José Sánchez Arcilla, musicalizada admirablemente por Roig; versión que necesariamente fue vertebrada con la historia de los protagonistas. Despojado del lujo descriptivo de su ambiente, el asunto resulta endeble y melodramático. Esta aplaudida adaptación confirma que lo fundamental en Cecilia Valdés es el ambiente. Su costumbrismo, de vigorosa indagación política, social y económica, es el que atenúa sus defectos y sitúa a la obra en las puertas de la novelística realista.

La zarzuela “Cecilia Valdés” está considerada en todo el mundo como la zarzuela cubana más representativa. Al igual que la novela de Cirilo Villaverde esta pieza musical está considerada como un elemento característico de la identidad nacional y en consecuencia con la novela, la zarzuela nos unifica en la búsqueda de nuestra autenticidad nacional.

Al igual que la novela, la zarzuela “Cecilia Valdés” está considerada como la primera en su tipo, enteramente cubana, donde la lírica refuerza los elementos dramáticos de la obra, el romanticismo del tema y el costumbrismo colonial.

Ambas están marcadas por un destino trágico o al menos infortunado. La obra se desenvuelve en La Habana colonial, hacia el 1830.

El director Humberto Solás, la llevó al cine en 1982. Con impresionante puesta en escena, buen manejo de los recursos narrativos y la dirección actoral, incluso de los extras, fue una película no bien comprendida por una parte del público y también de la crítica especializada que la atacó sin descanso y no vio con buenos ojos la necesidad del director de expresarse libremente ante un clásico de la literatura, y por qué no, del teatro cubano.
Al margen de toda la fama, Cecilia Valdés, la mulata hermosa que provocara las más encendidas pasiones, reposa hoy en un ruinoso sepulcro de la más grande necrópolis de la ciudad. Un extraño fascinación invade, sin embargo, a los que hasta allí llegan. Atraídos por la leyenda, reviven de cierta forma el espíritu de Cecilia, eternizado en las páginas de una novela.

Pero ella sigue siendo la mulata sensual, pícara y cautivadora, cortejada por todos los hombres. Beldad natural y voluptuosa a la que, con el paso del tiempo, en el imaginario nacional isleño, se recurrirá una y otra vez como alegoría de la mujer criolla, paradigma de lo cubano, romántica, realista, popular, costumbrista, cubana.

Permanecer en la memoria de los lectores durante casi dos siglos, solo puede ser consecuencia de un talento que sobrepasa cualquier descuido formal, para instalarse en el alma de una nación.

NOTAS SOBRE CIRILO VILLAVERDE:
Cirilo Villaverde (Cuba, 1812-Estados Unidos de América, 1894) publicó una primera versión de “Cecilia Valdés o la Loma del Ángel” en 1839 en forma de relato breve, de carácter costumbrista y que preludia el realismo que posteriormente definirá al escritor. En 1882 se publica en Nueva York la edición definitiva, que el autor había refundido y completado en 1879. Villaverde estaba exiliado a causa de su actividad política contra la dominación española en Cuba. En Norteamérica continuó luchando por sus principios políticos. Fue en Nueva York secretario de Narciso López, a quien conocía desde 1846, y redactor en jefe de La verdad. Publicó en Nueva Orleans entre 1853 y 1854 el periódico El independiente.
La obra de la primera época de Villaverde es de concepción romántica, pero luego se inclina hacia el realismo. “Cecilia Valdés” es una vívida descripción de las clases y las luchas políticas de Cuba en la primera mitad del siglo XIX. Constituye, asimismo, la primera novela antiesclavista y una lúcida crítica del régimen colonial y de la sociedad de la época.

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