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Publicado por Derubín Jácome

El nombre de “Liborio” está ligado a la cultura visual cubana desde los inicios de la República. Pero no solo su imagen, sino incluso la expresión que hemos escuchado con frecuencia en la voz de muchos cubanos cuando contemplan que algún criollo daña las propiedades o intereses de la nación: “lo paga Liborio”, nos demuestra cómo la figura de Liborio se mantiene presente en el léxico popular, que aun lo identifica como el símbolo de nuestro pueblo.

Liborio representaba al legítimo campesino cubano, ataviado con sombrero de yarey, guayabera blanca de hilo, pañuelo al cuello y machete al cinto. Liborio estaba siempre dispuesto a sacar su machete contra los que hacen fortuna en la política, y en el gobierno, a costa del pueblo cubano. Su imagen nunca faltaba en los carnavales, fiestas de disfraces y en los desfiles.

A finales de la primera década del pasado siglo, en las páginas del periódico “La política cómica”, dirigido por Ricardo de la Torriente, apareció este personaje humorístico conocido como “Liborio”, que representaba al pueblo cubano. Liborio siempre escucha permaneciendo sin decir una sola palabra, como una víctima en las caricaturas.

Según Adelaida de Juan, en su libro titulado “Las artes plásticas” afirma que fue el pintor y caricaturista vasco Víctor Patricio Landaluce el creador de este personaje. Landaluce llegó a Cuba, en el año 1863, cuando el país se encontraba en plena efervescencia nacionalista por las doctrinas de Varela, Saco y José de la Luz y Caballero. Es muy cierto que en su poder de observación de los verdaderos valores históricos y sobre todo en la captación de lo esencial de los tipos populares, descansa el mérito extraordinario de su obra.

No tengo dudas de que podemos citar a Landaluze, entre otros indiscutibles valores, estar entre los pioneros del “dibujo humorístico” en Cuba, cuando se dan los primeros pasos en el camino de transformar el humorismo gráfico en arte independiente. Pero considero que “Liborio”, ya como figura representativa del pueblo cubano, se debe al matancero Ricardo de la Torriente (1867-1934) que fue quien le dio nombre a este personaje y la trascendencia como símbolo. Según expresión del caricaturista cubano Juan David (1911-1981), era “la estampa viva de la frustración e impotencia nacional”.

De la Torriente, nacido en 1869, comenzó a publicar caricaturas en 1887, cuando solo contaba con 18 años, incursionando también en la realización de tiras cómicas. Concibió a Liborio con la apariencia de un sitiero socarrón, con gran bigote y largas patillas, a la usanza de la época. En muchos dibujos aparecía acompañado por un perro, sato y juguetón.

En 1897 emigra a los Estados Unidos, donde colabora en las publicaciones de los emigrantes independentistas “Cuba” y “América”. En sus dibujos aparecen las gloriosas figuras de José Martí, Antonio Maceo y otros patriotas, también la imagen del “Tío Sam”, este como símbolo de la poderosa nación del norte.

Concluida la guerra, Torriente regresa a Cuba, en plena intervención norteamericana y pronto colabora en “La Discusión”, publicando sus dibujos contra dicha intervención, y es donde comienza a perfilarse la figura de “Liborio”. Posteriormente en 1904 es que en “La Política Cómica” aparece el nombre de “Liborio” como símbolo del pueblo cubano.

El personaje creado por Torriente, apareció por primera vez en 1900 y más tarde, desde 1905 hasta 1931, en el semanario “La Política Cómica” dirigido también por Torriente.

LIBORIO

Liborio fue durante las dos primeras décadas republicanas, crítico permanente de la presencia estadounidense en la Isla. La Política Cómica desaparece en 1931, pero la figura y el nombre de aquel representante del pueblo cubano se utilizó hasta los años 50, del pasado siglo. Surgieron otras versiones más modernas de Liborio y hasta surgió “Liborito Pérez”, versión más ligera y con distinto talante: sin patillas ni bigote, de cara regordeta y sombrero mambí y guayabera criolla. Esta nueva versión de Liborio apareció también en el semanario humorístico “Zigzag” de Castor Vispo y Roseñada, que en cierta forma fue el continuador, al menos en el estilo humorístico, de La Política Cómica.

Liborio es el personaje que simboliza al pueblo de Cuba y expresó el pensar y el sentir, el decir y el sufrir del pueblo cubano. Todas las vicisitudes, penas y alegrías del pueblo en esas décadas fueron captadas por Liborio y expresadas a veces en cuartetas otras veces con sólo un gesto de su cara, ya que Liborio era un bromista un tanto satírico.

Liborio desapareció de la escena cubana como desaparecieron muchas de nuestras tradiciones, pero aún Liborio está presente entre nosotros, y eso lo hace estar en esta página. La frase de “Liborio paga”, se mantiene incluso por los que desconocen la caricatura, pero no su significado, que lo identifica como símbolo del pensar de nuestro pueblo.

Y para concluir, una de sus cuartetas:

A la puerta de la gloria
está San Pedro sentado
y ve llegar a su lado
a un hombre de cierta historia.
No consigue hacer memoria
y le pregunta con celo:
¿Quién eras allá en el suelo?
Era Liborio mi nombre.
Has sufrido mucho, hombre,
entra, te has ganado el cielo.

CUBA EN LA MEMORIA 12/12/2014

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